16 diciembre 2004

actualizando un poco

Al parecer hay bastante tema para este post: Tengo ya dos semanas en mi nuevo empleo, el martes regresaron Angelito y su mami de Huatson, el sábado nos vamos todos para celebrar las fiestas... Bueno, no es tanto como parecía. A veces uno se deja llevar por la idea de que no postear en un rato significaría soltar un inmenso choro a la hora de volver a las andadas. Y no.
Mi trabajo nuevo es la chingonada. Estoy de pasante con un abogado que trabaja en su mayoría con juicios ejecutivos mercantiles y pues la neta es bastante bueno el vato, le puedo aprender un buen por si algún remoto día me llega a interesar el cochino litigio. Aparte, cosa obvia, fluye un buen de lana por el despacho. La semana pasada, sin ir más lejos, me tocó contar así a mano pelona dos fajos de billetes, puro verdecito (o sea de a doscientos) y cada fajo con veinte mil lanas. Mucha pinche envidia? a huevo. El pedo es cuando me toca ir a depositar una lanísima al banco, ando con el asterisco diminuto ante la posibilidad de un atraco. Gajes del oficio.
Ya en mayo termino la carrera, a menos que algún maestrillo se pase de listo y me quiebre, caso en el cuál me tendría que aventar algún veranito o de plano una pasantía. Pero quiero evitar todo eso y ya salirme de ese pantano llamado licenciatura en derecho, maldita la hora en que la escogí. Añoro mi frustrada carrera de medicina. El verano que terminó me hubiera recibido.
Bueno, en temas menos tristes, mi hijo ha vuelto tras casi un mes en tierra de generales, y regresó por sus fueros, con muchos gramos de más, cosquilludo, risueño y sabiendo bailar rolitas de los beatles. Anoche, mientras los dos bailábamos twist & shout lo rebauticé como el quinto y medio bitle, uno más a su larga lista de apodos que incluyen "quesito" "jerry" "bolita" "patín" entre otros. Mi hijo es chido, pero me frustra mucho mi incompetencia como padre, la impotencia que me ataca cuando llora y no tengo la idea más remota de qué le molesta, no saberle medir la tempratura a su leche o al agua con que lo baño, ser un lelo para cambiarle de pañal, todas esas vicisitudes propias de mi nueva condición.
Bueno, ahora reinicio mis labores diarias.


No hay comentarios.: