14 febrero 2013

Hola, hombre de 30.


No estamos hablando de que nada sea viejo, o demasiado joven; tampoco estamos diciendo que sea el desgaste el cáncer que nos ha comido. Tan solo, simplemente, decimos que las cosas pasan y se van, como los días, el tiempo y la corriente de un río, que es a la vez siempre otra y siempre la misma.

Eso es todo lo que estamos diciendo, y aunque parezca poco, es decirlo todo, decir lo demasiado. Decir y al terminar de decir, ya no tener más nada que decir. Esforzarse para tener de nuevo qué decir. Porque nos hemos consumido en nada, en el simple transcurso de los sueños y vigilias predestinados. En comer y dormir y cagar, porque hay que cagar, dormir y comer y porque una cosa lleva a la otra y la otra vuelve a la primera.

No estamos, digo, demasiado viejos. Pero en definitiva ya no somos demasiado jóvenes. No encontrarás savia fresca si cortas esta piel, pero en definitiva, tampoco estamos hechos de la fibra apropiada para un juego de valijas. Esta es una época triste, en la que ya no tienes el refugio de la inexperiencia, la tozudez y el frescor que la inocencia rocía como brisa matinal, pero aún no llegan las hojas doradas, la paja tibia, la nieve ligera sobre el tejado de tu pelo. Eres middle age crisis. Eres “señor” para las niñas apenas reventando las flores de sus senos, cuyas piernas apenas depiladas te causan todavía un letal calambre en la entrepierna. Podrías ser, no su padre, pero sí su querido tío. 

Eres auto nuevo y ropa perfecta. Eres rasurado impecable y perfume caro. Eres ipad, iphone y gps. Eres visa gold y crédito en Liverpool. Ya no eres cincuenta pesos en el peluquero, sino trescientos en el salón spa. Has olvidado el escalofrío de la navaja estilo Butch Cassidy afilándose en el cuero, sumergido en la delicia de fresca lavanda del champú herbal de Paul Mitchell, que unos dedos entrenados desvanecen en tu melena acicalada. Ya no eres Saint Seiya y Dragon Ball, no siquiera Headbangers y Raizónica. Ni hablar de Ren y Stimpy. Ahora eres FoxLife, Queer Eye for the Straight Guy y casi siempre ESPN.

Tu pene ha dejado de ser un dictador, para ser relegado a un accesorio. Lo cuidas con esmero, como tus uñas o las nuevas ojeras de los treinta, pero ya no gobierna más tu vida. Todos los dictadores derrocados son miserables y tu pene no es la excepción. El apetito se ha refinado y es para siempre. Ya no sufres de un síndrome de polinización imperativa de cuanta púber cruce miradas contigo, pero ahora has entrado a un grupo peor: el gourmet sexual. No te engañes. No eres mejor por haber dejado atrás el sexo rápido y torpe en autobuses oscuros y salas familiares deshabitadas. El que necesites edulcorar tus faenas con una cena bien conversada en ese lugar de comida vietnamita, una hora de baile en el lugar de moda y lencería de quinientos dólares comprada por internet es aún más patético. Al final entenderás que el sexo es siempre el sexo. Y entre más barato, mejor. Terminarás eyaculando entre jadeos tres o cuatro gotas tristes, y no sin evocar con añoranza el recuerdo de unas piernas morenas saliendo por debajo de la falda a cuadros de tu novia del colegio. 

Desearás una mujer que no te deje penetrarla, sino apenas frotarte contra ella como en los escarceos de tus dieciséis. Anhelarás una piel que no huela a Givenchy, sino un poco a Rexona y un poco a Chamoy. Buscarás la portada del “dónde jugarán las niñas” de Molotov para masturbarte rabiosamente a las cuatro de la mañana, cuando todas tus conquistas se hayan dormido o te hayan dicho que no las llames más hasta que estés listo para ofrecerles una vida de mierda en un fraccionamiento de interés social, una quincena raquítica y un divorcio lo más violento posible.

Depositarás tu semen caliente en un pañuelo que luego irá a la basura y te dormirás pensando cómo es que tu vida llegó a ser esta caricatura dantesca, cómo te convertiste en esta cosa despreciable y nimia, dónde fueron muriendo uno a uno tus propósitos vitales.

Luego tendrás sueños hermosos y despertarás listo para vivir un nuevo día. Bienvenido al resto de tu vida.