10 octubre 2007

Es hora de decirlo

A lo mejor lo que habría que buscar no es esto, esta compulsión de contar una historia antes de saber con exactitud dónde empieza ni mucho menos dónde ha de terminar, vaya, puntualizando, ni siquiera el punto exacto en el que se encuentra ahora, en este momento preciso en el que yo, haciendo alarde de una inteligencia y un criterio que no tengo, intento materializarla sin más herramientas que unos pocos recuerdos sueltos y una muy traicionera memoria a la que le gusta menos el melodrama que el pesimismo.

Aquello era la esperanza. Era caminar sin pensar mucho por jardineras que no parecían tener fin, sintiendo en el rostro y en la piel de todo el cuerpo los agradabilísimos escalofríos que un viento cada vez más invernal –era noviembre- se complacía en inflingirnos. Más bien aquello era la libertad. Era el saberse sin horarios, o mejor aún, con horarios que se sabían fáciles de resquebrajar, irrespetables, sueltos; era saberse sin ninguna obligación distinta de la vida, era el cabello desordenado y un poco polvoriento, eran los escasos e hirsutos pelillos de una barba que pretendía ser rebelde y los destellos acerados de los aretes en cejas y labios y lengua. Era el morral y las pulseras de cuero, el churrito quemándose en las manos de otro y casi mirándote con la coquetería que parecía decirte Ahí te voy, chiquito, no desesperes, y tú no desesperabas, ni siquiera sabías como, no conocías otro estar que ese, tranquilo, esperando nada, recibiendo y dando un poco cuando tenías, casi nunca, no importaba, siempre había alguien que tampoco tenía pero sabía dónde conseguir.

Las mañanas olían a mujer tibia, adormilada y feliz. Una mujer satisfecha es el olor más dulce que uno puede aspirar, con sus ínfimos méritos de pobre diablo irredento, al abrir los ojos en la mañana y encontrarse ese otro cuerpo junto al cuerpo, los muslos suaves triangulándose con las piernas, los pequeños dedos de los pies, los pechos desnudos y enarbolando una firmeza prometedora en los pezones ya despiertos antes que ella, el cabello suelto. No hay sudor en el cuerpo, pero sí está el recuerdo del sudor que hubo, que existió por momentos cada vez más largos anoche, que recorrió los pliegues de su cuello, que mojó sin pudor la conjunción de sus ingles, que nuestra lengua lamió sedienta de ese elíxir salobre y embrujante y es el recuerdo olfativo de ese sudor lo que despertaba entonces al cuerpo animal, segundos antes de que despertara el cuerpo humano, justo a tiempo para condimentar con palabras y besos y caricias el apareamiento sin misericordias que la juventud y el ímpetu y, en fin, el deseo, ya se prodigaba.

Uno podía alimentarse de lo que fuera, gastarse las pocas monedas en un bocado que cumpliera su función energética, no importaba mientras se comiera en buena o compañía, o mejor aún, absolutamente solo y armado de una lectura suficiente para abstraerse del mundo. Podría hablar hasta el cansancio de días que comí sin saber lo que me llevaba a la boca y que bebí sin poder recordar más tarde el sabor del líquido, o su color, inmerso de plano en las palabras de alguien probablemente vivo, probablemente muerto, que muchos o pocos años antes y sin conocer en absoluto mi nombre o la posibilidad de mi existencia, se sentó día tras día, en horas sueltas o de corrido, a escribir una historia para que yo la leyera y entendiera, sin comas ya un espacio, que la historia decía más cuando él se guardaba las palabras.

Uno caminaba sin mucha idea de si los pies llevaban un rumbo verdadero o si el cuerpo tan sólo expresaba su necesidad de oxigenarse, de llevar a los ojos hacia donde hubiera algo que valiera la pena ver y a los ojos casi todo parecía valerles la pena. Encontraban la sonrisa del anciano desdentado, cuyo cuerpo sin piernas se deslizaba en un carrito de madera, impulsado por dos brazos enjutos y curtidos por la intemperie; encontraban las gotas de agua que formaban esferas perfectas en la punta afilada de miles de briznas de pasto a las seis y media de la mañana, minutos antes de que el sol se las comiera; encontraban los largos tapetes de colores donde hombres de cabellos largos y mujeres delgadas y de miradas sutiles ofrecían collares y pulseras, libros y cristales, esencias y artesanías; los ojos ofrecían al alma las posibilidades y ésta se enroscaba sobre sí misma y percibía el placer de estar viviendo. Era fácil que el alma decidiera crear, arrojarse hacia dentro y compactarse en una semillita germinal. Era fácil que el alma pensara en retoñar en lienzos y en cuerdas de guitarra y en grandes bloques de granito y en hojas de papel o en el suave balanceo y la armonía del danzante. Era grato crear, ser un pedacito de lo que se gestaba, no importaba lo que fuese o si tenía un nombre. Uno buscaba la trascendencia mediante la fugacidad y en esa paradoja estaba oculto el pólen de la felicidad verdadera.

Pero en algún momento perdimos el sendero.


11 septiembre 2007

Ahora es tu turno de beber mi silencio
a gotas mudas
como supongo que se bebe la sangre.

Hunde tus dientes aquí,
en este silencio que ya late y crepita
como una yugular tensa de ausencias
y bebe.

Languidecerán mis párpados,
mi silencio va dejando el cuerpo,
llenando tu boca
de la líbido prófuga
de un fellatio simulado.

Sobre, lame, chupa lentamente ste cálido silencio,
esta fruta de pulpa caliente,
tritura la fibra de mis huesos
clava los colmillos en mi sexo
abre la garganta y siente
cómo derramo en ella este silencio.

Ahora es tu turno de beber mi silencio,
de mojarte los labios con su almíbar,
nacarar tu piel con el pólen
intacto e impoluto de los míos.

Bébelo.
Bébeme.

Percibe en tu lengua la amargura
de un silencio añejo y seco
fermentado en el tiempo ya difunto
de siete otoños inconclusos tras sus ecos.

Atrapa en su vuelo este silencio,
rómpele las alas
¿Quién coño se ha creído?

Silencio herético
soberbio
Blasfemo silencio.

Duelen tus dientes en mi cuello
mi pulso desfallece
mi carne se macera al sol y yo estoy muerto
pero tú no te apures
aun hay silencio para ti
en la respiración mohosa del cadáver
en el ascenso lento de la esencia
en la sangre menos tibia
el labio más blanco.

Bésame muerte,
Bésame muerto,
Bebe despacio mi silencio,
limpio de miedos y rencores,
purificado de pecados y nostalgias
mi silencio líquen,
impávido y voraz,
prehistórico,
futuro,
mi silencio germen,
semilla y tormenta.

04 septiembre 2007

Blame it all on me.

Yo podría ser declarado culpable de muchas cosas.

Podrían, por ejemplo, acusarme de mentiroso. Y me declararía culpable.
Podrían, también, acusarme de neurótico. Y tras gritar como loco y darles unos buenos madrazos, lo reconocería.
Podrían, en la misma nota, acusarme de ser un tipo lleno de inseguridades, temeroso de mis fallos, insensible a la crítica (y peor aún, a la autocrítica), despilfarrador, irresponsable, indisciplinado, abstemio, amargado, prejuzgador por antonomasia y gustoso de la broma pesada y el humor negro. Y yo firmaría al calce de esa cuartilla de improperios, dándome por enterado y manifestando mi acuerdo.

Sin embargo, nadie me puede acusar de ser una mala persona. Soy tonto y me da mucha pena serlo. Lo siento. No es mi culpa que en mi familia sólo haya aprendido el lado rosa de la vida. Mis padres no me prepararon para el mal y a la hora de topármelo de frente es posible que lo haya dejado mancharme un poco. Pero no soy un mal tipo, ni quiero serlo.

La etapa que corre actualmente por las ventanillas del tren de mi vida se ha ido llenando de una paz de esas que lo envuelven todo como el sopor anterior al sueño. Mis días, mis risas, mis errores, el diario acontecer, los sobresaltos y corajes repentinos, se han ido cubriendo desde las orillas de una blanquecina capa de olvido, dejándome a mi del otro lado del río y entre los árboles, como buen título Hemmingwayano.

El momento de dejar ir. He recibido golpes bien duros y bien abajo del cinturón. Los he dado. Me he mordido la lengua y tragado la sangre para no gritar que se me ha hecho añicos el alma más de una vez y que por más que la he pegado de seguro algún pedacito se ha quedado para siempre separado. He demolido todo lo que fui y ahora, de pie frente al escombro, dudo sobre los nuevos planos de lo que he de ser.

Y si quieren soundtrack para esa trama, pónganse cualquier Adagio de esos belicosos, estilo Mozart en sus ratos neurasténicos. Así sonará.

22 agosto 2007

No brain...

No puedo negar que me dan mucha risa cosas que nadie entiende, y que eso me gusta mucho mas que reirme. Es como reirme dos veces.

No se que tan malo de mi parte sea el reirme tanto de la gente. No es que me burle, en realidad no me considero burlesco, pero por azares del hado siempre estoy en el lugar y momento exacto en que a le gtente se le van las cabras al monte y suelta comentarios bien pendejos.

Normalmente aqui debiera ir una anecdota con el caso mas reciente, pero la verdad es que han sido tantos en dos dias que ya me dan hueva. Solo para ilustrar, resulta que Tomas Alva Edison invento la luz (si, Edison estuvo ahi durante el primer dia de la creacion, dandole toques en las bolas al recien creado mundo con un cable pelado). Resulta tambien que Australia es un pais de Europa, famoso por su coro infantil que realiza giras internacionales (probablemente montados en canguros).

En fin, lo bueno que mi risa es muy discreta y siempre puedo aparentar que sonrio por amabilidad.

20 agosto 2007

that thing you do


Solo tu sabes bien hasta que altura curvar la sonrisa para que yo sepa que no estas riendo, sino coqueteando (conmigo).
Solo tu sabes que a veces cuando guardas silencio yo se que me estas diciendo algo (generalmente algo que no quiero saber).
Solo tu escuchas las cosas que no digo cuando hablo (porque no quieres escucharlas).
Solo tu sabes terminar mis oraciones, no como yo las terminaria, sino como debiera terminarlas (y eso me gusta y me rompe las pelotas al mismo tiempo).
Solo tu sabes existir en el momento preciso.
Solo tu sabes que cuando yo quiero hacer una locura, adoro que la hagas conmigo.
Solo tu sabes que cuando tu quieras hacer una locura, te voy a sermonear, pero terminare haciendola contigo. Solo porque si.
Solo tu eres tu, por eso pienso que si... despues de todo.

19 agosto 2007

how to hate a city in three easy steps


1.Mudese a un lugar que reuna las caracteristicas siguientes, un clima que detestes, el tipo de gente que mas te moleste, que tenga frontera para que haya mucha droga y criminalidad y prostitucion, etc.

2.Dedica los dias a comprobar que por mas que intentes abstraerte, la ciudad te absorbe a su rutina y te hace parte de ella, contiagiandote de acentos, modismos, cotidianeidades y temores propios de sus nativos.

3.Siente en carne propia la mierda de ser un citadino mas de la ciudad que empezaste detestando y que ahora ya no puedes ni ver.

En resumen, ya odiaba el maldito calor que hace aqui, me cagaba sobremanera la rutina de la gente, no me cabia en la cabeza la ausencia de lugares tranquilos donde uno pudiera pasarse un buen rato leyendo y tomandose un cafe al son de unas buenas rolas. Pero hoy fue el acabose. Llegue al trabajo, a la hora y media mi companero de departamento llama a la oficina para comunicarme que dos minutos antes habia llegado y habia encontrado la puerta abierta, se habian llevado la television, mi lap top, y hasta un puto reno navideno que estaba por ahi desde el diciembre pasado.

Ya en otra ocasion publique sobre la furia descontrolada que provoca en mi sistema neural el hecho de que me roben algo, pero creanme que esta vez fueron mucho mas lejos, siento que me dieron una docena de putazis en el higado y se me doblan las piernas del coraje. Se los juro, estoy muy encabronado.

Y ya, espero que caigan un chingo de rayos y el suelo de abra y mexicali se hunda a la mierda. Al cabo que ya en dos dias me voy. PUtos.

14 agosto 2007

Y era una mujer de esas, de las que uno no puede evitar pensar que se ve mas desnuda cuando te mira que cuando se desprende de sus ropas.
Y yo no pude evitarlo y la mire. Entonces me di cuenta que tambien yo estaba desnudo.
Quise disimular, pero ya no tenia caso.
Mejor comenzamos, lenta, ceremonialmente, a quitarnos la ropa, para desembarazar a aquellas dos desnudeces tan honradas del impudico resquicio del vestuario.

de la vida y sus impertinencias

Cuando era mas joven creia a ciegas en el escepticismo. Creia en No creer, para decirlo con un juego de palabras que me haga sonar mas filosofico. Cuando era mas joven aun, y mi familia se complacia en acercarme a la religion, creia en el Creer, como un medio de empoderamiento de los deseos. Creer en Dios para asegurarme felicidad en esta vida y en la otra, creer en santoclos para tener regalos, creer en el coco para ser mejor portado, creer, creer y creer.

Con la edad vienen las malas ideas, y en el pasado mas cercano, el agnosticismo, el ateismo, el escepticismo, surgieron como boyas en un embravecido aluvion de ideas encontradas. Dios no estaba, ni contestaba en ninguna de sus lineas, santoclos habia dejado dellegar desde hacia bastante tiempo y ahora uno se encontraba en las tiendas comprando los regalos de los lepes de la familia, con un cierto sospechosismo de que ese trabajo le tocaba a alguien mas. Del coco ni hablamos, por mas tarde que uno se quedara a esperarlo, no lo encontrabas mas que en las galletas arcoiris y en las tiendas de dulces tipicos. Y no daba miedo.

Ahora, despues de haber doblado tantas esquinas en la vida, uno se encuentra con que ya no quedan perspectivas, no hay plan C, no se sabe si creer en algo, dudar de todo, renunciar a los propositos o de plano mudarse a Indonesia y maquilar tenis nike.

Por lo pronto me voy a tomar estos dias para vivir despacito, casi de puntitas. No sea que la vida se de cuenta y venga a joder.

11 agosto 2007

sabias palabras en sabios momentos


Es impresionante la capacidad del mundo para sorprender a un esceptico por conveniencia como este que escribe y su continua animadversion contra lo cotidiano, contra todo aquello que por canon uno aguarda que suceda. Comento lo anterior porque, a raiz de una serie continuada de disgustos via internet, me deje envolver en una trama realmente novelesca -de una novela pesimamente escrita, pero novelesca al fin- y permiti el desgaste mental al que, aunque me confieso acostumbrado, jamas ha dejado de ser tan incomodo y molesto como un dolor de colon. Y he aqui que maese manuel lomeli -chango100, en el bajo mundillo de los blogger- tuvo a bien elaborar un post despotricando contra esta costumbre insana de publicar los sentimientos via electronica y hacer con ello participe de eventos que solo importan a unos pocos involucrados a toda una comunidad afecta al recorrido insomne de estos tugurios llamados bitacora personal.

Desde la perspectiva muy humilde del que ahora reflexiona, no habria necesidad de tanta alharaca. Mierda eres y en mierda te convertiras. No veo la complicacion. Si has decidido darle senda patada en el culo a tu pareja en turno, calzate tus mejores botas y dasela de una vez, pero no cacarees en cada sitio del que dispongas sobre tus miles de falsos motivos y tus azotes histrionicos. El drama no adereza, ni endulza, ni cambia de manera alguna la naturaleza esencial de tu bajeza. A nadie deberian importar tus devaneos, ni los alardes de honradez y misericordia con los que tratas de edulcorar tu gran complejo de culpa.

En este link puedes leer el sesudo digesto de maese lomeli.

Tengo muchas ganas de escribir sobre la serie de eventos desafortunados que, en este instante preciso, me tienen muy mermado. Jamas habia aprendido tanto sobre la esencia de las personas como en estos ultimos tres dias. Sin embargo aun no tengo los animos y no me da ninguna pena confesar que estoy partido en muchos pedacitos. Tan pronto sane lo hare, y sera algo para recordar.

Salud.

09 agosto 2007

Puño a tierra.

Se siente bien ser el villano, lo se muy bien. Yo que tantas veces he rechazado el papel de protagonista puedo decir mejor que nadie que ser el malo de la pelicula tiene sus ventajas. Cierto status, cierto glamour.

Pero no te dejes llevar. No hay mejor papel que el anti heroe. No es malo, ni es bueno, y ademas de hacer justicia, tiene permitido matar a quien se le atraviese.

El antiheroe es el papel al que hay que aspirar.

08 agosto 2007

22 julio 2007

Oh descubrimiento.

En Mexicali hace un calor de la chingada. No es hipótesis, ni es la revelación científica del año, tan sólo es una queja de alguien que odia con todas sus fuerzas las temperaturas superiores a los 33 grados.

He decidido que no saldré del depa si no es para dirigirme al trabajo. Mis compras las haré en la madrugada, saliendo de la chamba, en cualquier AM/PM que se preste para el efecto. Así sirve que gasto menos y junto para el jeep que se me ha negado por años.

Extraño a mi hijo. También extraño a las musas que me tienen muy abandonado. Ni un renglón aprovechable en seis meses. Preocupante.

12 julio 2007

Ires. Venires. Zigzags y otras rectas trastornadas.

Hoy es un día de esos extrañamente comunes. Amaneció nublado, lo cual es quizá lo menos común cuando uno vive en Hermosillo y el sol es la más fiel de las certezas. Anoche llovió un rato, bastante fuerte al inicio, luego el común chipi-chipi que es a lo más que aspiran las calles y los edificios de la urbe solar donde habitamos. La consecuencia es que hoy hay nubosidad en cada punto del firmamento y el día tiene un color gris naranja muy apropiado para los estados de ánimo como el del que escribe en este momento.

Gris, porque no es ciertamente mi momento más feliz, las cosas se han complicado mucho en todos sentidos, en menos de un día he perdido esperanzas de muchas cosas, perdí para siempre a alguien a quien creí mi amigo, perdí la confianza en alguien a quien creía uno de los mejores, si no es que el mejor, perdí la fé y no creo ni quiero recuperarla, si es que alguna vez la tuve, hay que decirlo, no estoy muy seguro de no haber sido agnóstico o por lo menos escéptico desde el comienzo. Mis proyectos en el futuro cercano se han visto trastocados, vuelto a acomodar y vuelto a trastocar en un lapso de tiempo más breve que el más breve de los parpadeos y ahora, en este mismo instante, me siento parado en la bifurcación de los caminos, sabiendo el que voy a tomar, pero contemplando al otro con añoranza.

Naranja, porque a pesar de todo me siento muy fuerte, me siento tan sólido sobre mis pies que sé, mejor de lo que lo he sabido jamás, que soy imposible de mantener en el suelo, caigo, es cierto, me derrumban, quizá, pero siempre me pongo de pie, continúo, el camino es mi amigo y me gusta caminarlo, aunque tenga que ser solo, aunque sea, como es el caso, acompañado de una persona lindísima. Hay dos cosas que evitan que me quiebre, la primera y más fuerte es un ser de muy pequeño tamaño aún, pero de inmensa significación y presencia, tiene el nombre de lo que representa: Ángel, y es mi hermoso hijo unigénito. Por él me siento invencible, irrompible, blindado contra todo, por él recuerdo siempre que el amor es una verdad innegable, nada distinto de eso puedo sentir hacia mi pequeñito. La segunda es un orgullo muy bien entendido, una cierta sed, o hambre, no sé cómo manifestarlo, de trascendencia. Sé que lo voy a lograr, no estoy seguro de cuándo, pero voy a ser ese que quiero, y esa realidad es naranja, como la luz del sol que tímidamente cruza en este momento entre las nubes de un cielo que no se cansa de reflejarme por fuera.

Por ahora todo sigue avanzando muy rápido. Tengo un juego nuevo de maletas ya llenas de ropa y aun tengo ropa sin maleta donde dormir. Ya le di servicio a mi coche, está a un 95% de su capacidad, pero necesita unos leves ajustes en el sistema de escape (un moflero, pues) y estará perfecto para emprender mi más largo viaje de toda la vida. No sé si saldrá bien, no sé llegar a donde voy, no sé manejar en carretera más de cinco horas sin desfallecer de sueño, no sé si estaré vivo para platicarles de esta travesía transpeninsular, pero hay en mi vientre una emoción vibrante que me avisa que mejor apriete los puños y haga crujir mi mandíbula, el sudor está garantizado.

Lo voy a hacer, voy a estar bien. Siempre lo estoy. Después de todo, tengo un Ángel.

13 junio 2007

caminar se ha vuelto peligroso

Camino y a mi rededor todo camina en sentido contrario. Aparece a lo lejos pero cada vez más cerca el perfil de un viejo edificio, la silueta de gente hermosa y lista para ser olvidada, parvadas de aves que mendigan migajas en los corredores de los muchos parques que me caminan los pies y comienzan en ese mismo momento a perderse en un pasado nemogeográfico. No me importa conjugar los muchos tiempos verbales de este avanzar por el puro placer de irme perdiendo por las calles que reconozco como nuevas, como llenas de aromas y colores y personas y cosas que por primera vez bañan mi vista, queman sus contornos en mi mente y van quedándose grabados, a veces con fidelidad y a veces con licencia poética.
Me causa placer este caminar sin ir pensando, o pensando si acaso en la forma como irían apareciendo estas letras delgadas en el monitor si estuviera escribiéndolas ahora en lugar de tan sólo estarlas pensando. Recordar mi vieja manía de caminar con el grabador de reportero y hablar a voces, como un demente, grabando las ideas que se me cruzaban por la calle, que chocaban conmigo, me pasaban al lado o se detenían a mirar las vitrinas, recordar me hace sonreír con sutileza. Era curioso ese hábito ya empolvado de ir cazando las ideas como insectos de lluvia en cajitas de cerillos y pretender después arrancarles las alas frente a páginas o pantallas en blanco, por lo general descubriendo que eran insectos sin alas desde el principio.
Camino, respiro, las manos a los bolsillos para ocultarlas de esa brisa muy fría que dobla la esquina de enfrente y viene a saludar. Un ligero levantar las cejas para saludar al músico eterno de la tercera banca de la izquierda en la plaza de armas, quien sin dejar de soplar su armónica levanta las cejas un poquito menos para regresar el saludo. Catorce monedas en el viejo sombrero me hablan de su talento. Huele al agua siempre móvil de la fuente a unos metros, al dulce de las frutas rabiosamente coloridas de la carreta de todos los martes y los viernes, a banquetas apenas calientes y a una vida distinta con cada paso.
Camino por muchos minutos, paladeando el sabor entre amargo y fresco de no tener un rumbo cierto, ni un destino. Los pasos se dan solos, sin pensar. La proyección es siempre cambiante en el domo de mi visión, el mundo cambia a cada metro que me alejo de un centro inexistente. A lo lejos se aprecia el mercado gigantesco con sus cuatro niveles de vendimia, con una multitud mucho más tumultuosa de golpes a los sentidos, con su mar de gente, una colmena en plena ebullición. No lo esquivo, me hundo de lleno en ese organismo colosal y soy también parte de la conciencia masiva, soy otro de los marchantes, un paseante con algo de dinero para gastar y mucho de curiosidad para invertir. Miro un poco aquí y allá, hablo con la gente que no está interesada en venderme algo. Disfruto de sus entonaciones tan distintas, entrando de pronto en un pequeño Babel de muchos y muy distintos castellanos. Encuentro el desaliento tomado de la mano con el buen humor, la esperanza y el desánimo bebiendo juntos de una horchata en un cántaro de barro. Un mundo que funciona contra todas las leyes de la física y la naturaleza en general.
Despierto y ya no estoy ahí. El entorno cambia y no deseo que mis pasos se sucedan en el contexto. Las aceras hierven, las construcciones se vuelven esa monotonía impersonal, una modernidad sin historia. Bajo un camellón arbolado encuentro el único resquicio donde hallar un referente al otro entorno. Mediodía.

01 junio 2007

Vuelta a la perla.

Estoy en la terraza de un café, cuya vista da directo a la rotonda de los ilustres jalisciences, el costado de la catedral metropolitana, la avenida Alcalde y un cachito de la plaza de armas, pensando en esta ciudad y en lo distinta que es la vida en cada lugar donde uno la pasa. Guadalajara tiene la extraña cualidad de ser una ciudad llena de construcciones antiguas, comercio en ebullición, mucha gente en todas partes y sin embargo siempre parece estática. He vivido aquí más de un año, la he visitado con frecuencia desde que tenía catorce y la ciudad me sigue pareciendo la misma desde entonces. Cada rincón, cada aroma, cada sabor, cada rostro, parece ser igual y estar donde mismo aunque pasen meses, años, vidas.

Viviendo aquí he sentido la soledad en su máxima expresión, he sabido lo que es realmente no estar cerca de nadie que me conozca un poquito, he conocido la nostalgia de mi tierra de playas vírgenes y de aguas mansas, de calores infernales y gentes de bien. Aquí fue donde descubrí que jamás voy a ser un hombre feliz. Aquí escribí las partes más graves de mi única novela, tuve mi primer dolor de cabeza, me hice adicto a caminar solo y a todas horas distancias kilométricas pensando en nada.

Guadalajara es esa ciudad de la que me supe enamorado desde el principio, pero que, como los matrimonios viejos, termina siendo un cariño reposado, fundado más en los silencios, en la presencia pasiva, incluso en calladas recriminaciones por motivos varios. Ya no vivo aquí, no sé si volveré a vivir alguna vez, mi vida ahora es demasiado parecida a un temblor de tierra para atreverme a apostar por algo, sin embargo estoy seguro de que ya tengo en el alma huellas indelebles de esta ciudad, y que las he de portar y padecer en cualquier otra ciudad del mundo, sin importar si es Guanajuato o Milán, París o Colima, esta ciudad, Guadalajara, será mi referente. Así de adentro se me ha quedado.

18 mayo 2007

Raro? Raro tú.

Todos aquellos que me conocen desde hace al menos un par de meses saben muy bien que no tengo ningún vicio de los considerados nocivos. Jamás me fumo un cigarrillo, en toda mi vida no he consumido ni un litro de alcohol, y eso sumando todos los tragos de más de seis años, incluídos brindis navideños y vino de consagrar. No consumo cafeína (casi) ni tampoco he probado nunca un red bull, monster, o cualesquier otra bebida energizante cargada de taurina.

Como lo más balanceado posible, tres veces al día cuando menos, tengo por lo menos siete meses que abandoné el hábito de las frituras, pastelillos y otras delicias para sustituir a las comidas verdaderas. Hago bastante ejercicio, de hecho mi cuerpo es muy delgado y lo ha sido siempre, pero es un cuerpo muy sano, con un índice bajísimo de grasa corporal, músculos fuertes, ni gastritis, agruras, dolores de cabeza, problemas de presión o estrés, ni nada de esas "enfermedades de la vida moderna". Me hago análisis de todo cada seis meses y siempre tengo una hemoglobina envidiable, unos triglicéridos de niño de diez años, menos azúcar que un limón, en fin, un tipo sano.

Puedo correr 6 kilómetros diarios sin experimentar fatiga muscular o sentir que mi estómago escala para salir por mi boca, jugar dos o tres partidos continuos de futbol soccer a un ritmo muy intenso, sostener tres encuentros sexuales por noche con resultados que los pondrían verdes de envidia o trabajar jornadas de 16 a 18 horas con cuatro de sueño durante dos meses sin morirme. Eso habla de que no tengo una mala condición física.

Leo dos libros a la semana, cuando no lo hago me enojo o siento que fue una semana desperdiciada. En mi vida he leído casi quinientos de diferentes autores y temas, pero todos de literatura, le pierdo muy rápido el interés a los textos científicos o técnicos. Puedo sin muchos problemas sostener una conversación de cualquier autor medianamente conocido, con excepción de Capote, Dos Passos, Wolff, o cualquier norteamericano que no se apellide Hemmingway o Faulkner, no sé por qué rara coincidencia he dijo dejando a EUA a lo último de mi lista.

Me cuesta trabajo recordar la última vez que fui a un antro, no sé si alguna vez fui a más de dos fiestas en el mismo mes, mi lista de amigos cabe en un post it, la mayoría de mis conocidos me considera huraño, antisocial, aburrido o algo parecido. Sin embargo soy muy feliz a mi manera, con este estilo de vida que quizá pueda parecer raro, pero es el único que me hace sentir cómodo conmigo mismo y a veces incluso, sentir un poco de pena por los demás.

Son tan aburridos.

17 mayo 2007

Grroogle...

¿Por qué cornos nadie se tomó la molestia de avisar que con la absorción de blogger por parte de google había que "recuperar" los blogs?

O bueno, al menos yo no lo sabía y como soy un perezoso de excelencia, en cuanto blogger me negaba el acceso con mi viejo username, pues decía "otro día posteo".

Han ocurrido cosas muy malas en este laaargo tiempo de ausencia. Una de las que me parecen más trágicas ha sido la decisión de maese huevo, mente siniestra detrás de huevotopia, de postear mucho menos en su blog... cuya lectura me causaba un placer insano y ahora me preocupa. Sobre todo porque es difícil saber cuando este cabrón bromea y cuando habla en serio. Espero que la actual sea una broma muy pesada y muy prolongada, de todos modos va un saludo con mucho aprecio al queretano más amargo que pueda haber.

¿Qué más? Bueno, las cosas no parecen pintar tan bien para este culo de ciudad infernal llamado Hermosillo. El problema del agua que se suponía resuelto para la zona poniente de la ciudad (o sea donde yo vivo, o sea la única que me importa), no estaba tan resuelto como se creía, o sea que será otro verano de tandeos, de agua a deshoras y de corajes, malhumor y problemas variopintos para ducharse, lavar, e incluso evacuar a gusto. Estaba leyendo hace unos días en El Imparcial, una columna acerca de lo inviable que resulta en realidad la vida en Hermosillo. Oscar Romo, creo, pero me puedo equivocar, hizo una reseña histórica bien interesante de los motivos de aquella colonización jesuita, la posterior fundación de San Pedro del Pitic (que a la postre sería Hermosillo) en un área casi totalmente desértica, relativamente cerca de un caudal que obviamente no resistiría la explotación de una población de algunas decenas de miles de habitantes y con temperaturas sobre los cuarenta grados en el verano.

En un medio tan hostil, era por lo menos sensato reconsiderar la construcción de una ciudad. Sin embargo por ahi se cuelan siempre intereses económicos, políticos, gachitos, pues, y la ciudad aquí está, tan campante, con sus aceras ardientes, su agua seis horas al día y sus ricas coyotas de piloncillo. Lo de las coyotas no tiene nada qué ver, pero la neta sí están muy buenas.

El caso es que gracias a esto, y a que somos capital del estado, pues ahora hay toneladas de gente viviendo en áreas donde llevar el agua sale carísimo, en parte por lo inhóspito del terreno y en mayor parte porque no hay mucha agua para llevar. Simples reglas físicas nos indican que no es posible distribuir más allá de lo que se tiene.

Y ya, la verdad es que no voy a aportar nada nuevo al debate sobre el agua, su escasez, los vicios de la comisión encargada de llevarla, cobrarla y robarla, simplemente me quería quejar de este asuntito que, aunado al calor insoportable y a la mentalidad en extremo ranchera de esta urbe, me vuelven la vida muy difícil de disfrutar.

06 febrero 2007

Alternativas.

Ayer, durante una charla más o menos amena, más o menos cortada y en fin, más o menos charla, cometí el harakiri emocional de repasar lo que alguna vez fue mi plan de vida. Hablo de una época digamos plenamente colegial, quizá el tercer o cuarto semestre de mi preparatoria, cuando, puesto en la disyuntiva de proponerme un futuro a cinco, diez, quince años de distancia, tracé algunas directrices. Lo que recuerdo de aquello es lo siguiente:

-Ser pediatra recibido y en pleno ejercicio.
Edad: Exactamente la que tengo ahora, 24 años, esto basado, claro, en que terminaría la preparatoria de 17 años, tomaría cinco para ser médico general y dos más para la especialidad en pediatría. Un plan certero, lógico, cien por ciento realizable.

-Ser padre de dos hijos, preferentemente uno de cada género, y estar casado con una excelente mujer, con la que permanecería unido para siempre.
Edad: 28 años. Es decir, que planeaba casarme durante mi especialización, mantener a mi primer hijo con mis ganancias como médico general en algún hospital, darle tres o cuatro años de ventaja a mi primogénito para crecer y luego ir por el o la segunda heredero (a) del imperio. Un plan coherente, estudiado, realizable.

-Metas materiales: Una casa propia que me llenara de orgullo, un coche de modelo muy reciente que no tuviera fallas mecánicas, uno mejor que el mío para mi esposa y alguna propiedad para vacacionar, ya fuera un condominio en la playa o una triste cabaña en un lago montañoso.
Edad: 35 años. Un sueño guajiro, por decir lo menos, pero se han visto cosas más raras.

Ahora bien. ¿Quién soy a los 24 años, casi 25?

Mi familia: Un hijo al que adoro y una mujer que ya no me quiere a su lado.
Mi trabajo: Mesero.
Mis propiedades: Un automóvil Sentra '96. Ningún inmueble.
Mis ganancias mensuales: Diez mil pesos. De los cuales gasto cuatro mil en necesidades básicas y seis mil en cosas innecesarias. Ahorro mensual: Nulo.
Mis logros profesionales: Ninguno.
Mi carrera: Licenciado en Derecho sin título.
Mis logros literarios: Un premio estatal de Novela.
Mis perspectivas a futuro: Llevo dos semestres de medicina, de salir todo bien podría terminarla a los 29 años, algo tarde según mis planes originales. Pero al menos ya sé que efectivamente eso es lo que debí estudiar siempre.
En mi seudo empleo asciendo como un maldito Challenger (en parte porque me rompo la madre como un maldito desesperado, y lo soy, en parte porque hago amistad con los altos mandos -Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error-)Pero al tiempo soy consciente de lo nimio que es laborar en eso, de lo pasajero y poco prometedor que parece mi futuro aún llegando a los puestos de la cúpula de la franquicia y de lo indigno que se ve desde afuera que alguien que siempre fue considerado el talentoso y genial de la familia se desempeñe como eso, un maldito mesero, servil, movidito, educado, pero al fin mesero, listo para recibir órdenes, acatar pedidos, sonreír forzadamente, festejar las nada graciosas ocurrencias de los clientes. Es deleznable. ¿Cómo lo resisto? Fácil, contando el dinero al final de la noche. Es asqueroso hasta para mí justificarme con eso, pero es así de fácil. Gano mejor que muchos de mis amigos que tienen trabajos "presumibles". Por supuesto, también gano peor que algunos, entonces, el justo medio.

En fin, este post no tenía objetivo, sólo estoy tratando de situarme, libre de parcialidad, en el punto exacto de mi mapa temporal. Proyectos hay, siempre, a corto y largo plazo. Pero es momento de concretizar. Se viene un trabajo que implica viaje y también implica una muy buena plata extra, espero utilizarla sabiamente y comenzar a afianzar un futuro no para mí, yo realmente ya no me intereso mucho, sino por Ángel, por él vale la pena cada una de las desveladas, las falsas sonrisas, los dolores de espalda y cada una de las concesiones. Por su presente y por su futuro, he de seguir dándome en la madre por los siglos de los siglos. El amor es así.

Pd: Ya sé que sólo posteo cuando me da la gana. Lo seguiré haciendo igual. Pero aquellos de ustedes que de vez en cuando se den la vuelta por acá, dejen aunque sea una mentada en los comentarios. Un abrazo.

29 noviembre 2006

Ni lo vi venir.

Sólo traigo rebotando en la cabeza la palabra "gané"

No sé muy bien cómo me siento al respecto, pero todas las emociones son positivas.

En este link la información de puño y letra de los más autorizados.

Ah, sí... Me la pelan.

22 agosto 2006

Bonjour.

Este blog ya tiene como esencia definitiva las ocasionales desapariciones de su autor. Forma parte de su idiosincracia (si es que tal cosa es permisible en un weblog) el que de vez en cuando yo lo deje ahi, yaciente, tirado, monotonamente detenido en el mismo post, por mas que dia tras dia alguien lo abra en su pagina de direcciones, siempre ve el mismo encabezado, la misma fecha encima de este y la misma inane parrafada debajo.

En general mi blog se parece mucho a mi. A pesar de ser un tipo al que le gusta venir y escribir cosas aquí para que la gente las lea y probablemente opine algo al respecto, debo reconocer que con demasiada frecuencia lo abandono. No tengo, ni necesito, ni voy a dar excusas. Simplemente sucede, como simplemente suceden cosas en la vida de todos, y realmente no creo que haya consecuencias negativas ni que nadie haya tenido que pagar sicólogo por esta inesperada ausencia.

El punto es que este blog dice cosas de mi, y eso lo hace hasta cierto punto peligroso. Cuando uno escribe, o por lo menos cuando yo escribo, lo convierto en un ejercicio de honestidad, de introspeccion y de busqueda por el equilibrio y sobre todo por la emotividad, la obtencion final de una consecuencia mental, la que sea, en aquel que lee mis textos. En este blog en particular, he publicado cosas de mi infancia, de mi adolescencia, juventud y mi actualidad (nótese que evito decir senectud, ah, dificil vejez) y eso lo convierte en algo especial para mi. La verdad es que la mayoria de las veces no lo leo con un sentido critico, sino con los ojos de alguien que se asoma al diario de un desconocido.

Y me hago reir, pensar, a veces me admiro y a veces me burlo muchisimo del orate que divaga con sus letras en esta bitacora electronica. Pero siempre me la paso bien. Y espero que eso signifique algo bueno. O malo. O algo.

31 julio 2006

Aurora y otros retornos

Es así. Anoche, sumido en un estado de aflicción, mezclada con tristeza mezclada con ira mezclada con nutella y galletas, Aurora volvió por fin a hablarme.
Me contó de su infancia y de una vida tan inventada como ella.
Carlos Medellín también me habló, durante el tiempo suficiente para terminar su historia y morirse cómodamente hecho pedazos y ensangrentado dentro de su grand marquis de agencia.
Los dos charlaron conmigo intermitentemente y cuando la charla terminó me di cuenta que ya había terminado la segunda parte de mi novela, el Medellín había dicho lo que tenía que decir y Aurora comenzaba a decir lo que le costaba tanto trabajo relatarme.
La novela está de nuevo caminando con sus propios pies y al paso que va me da una esperanza conmovedora de terminarla a tiempo para inscribirla en el concurso y por supuesto ganarlo. Ese es el punto de todo esto, ¿no?
Hay más qué contar de estos días silentes, por supuesto. He estado, como saben, de vacaciones en el pueblo donde "crecí" (realmente no crecí gran cosa) entreteniéndome mayormente con corajes mal llevados y rabietas pasajeras por el ambiente repelente de mi casa. He estado tratando de disfrutar los momentos con mi hijo, jugando al futbol con él, llevándolo a caminar, o a correr, o a conducir los autos de juguete que rentan en la plaza del pueblo y gozando hasta el delirio de la música de su voz y de su risa y asombrándome todos los días de lo brillante que demuestra ser todos los días y a todas horas. He leído bastantes cosas que tenía ganas de leer y no había podido por tener que leer a LaTarjet y a Quiroz y a Ganong y Guyton y Fox (Stuart, no Vicente). Ya les contaré en un post aparte del feliz descubrimiento de Dan Simmons y su Hyperion, el nada feliz de Gabriela Bustelo y su Planeta Hembra, y otros títulos a los que les he hincado el diente.
Trabajé en el negocio de Padre e incluso me quedé como jefe un par de días (con resultados medianamente felices), pero me ha servido para volver a valorar y sentirme de nuevo muy agradecido de lo mucho que Padre se esfuerza para darnos la vida que nos da. Luego busqué trabajo en varios lugares de la capital sin obtener nada más que la clásica entrevista del "no gracias", jugué la copa shooto reloaded 2, en la que no pasé ni la primera ronda, a pesar de que en la última edición que jugué fui subcampeón, jugué un panbolito canchero con los tristes chavis y comprobé que los años no pasan en balde y que algunos de ellos ya están listos para el asilo. Eso me recuerda: también he estado yendo a correr a la unidad deportiva y sorprendentemente aguanto hasta dos vueltas sin morirme. Snif.
Espero que a ustedes les esté yendo mejor, acá se respira raro, muchas cosas hacen falta y otras salen sobrando y en fin, la vida marcha.

Grandes verdades a mitad de precio

Cito a continuación al único e inimitable J. Jonah Jameson, editor en jefe del Daily Bugle (o el Clarín, para aquellos que leen la versión en español de the amazing spiderman) cuando dijo: Your enemies can kill you, but only your closest friends can hurt you. Traducción más o menos literal: Tus enemigos pueden matarte, pero sólo tus amigos más íntimos pueden herirte. Muy pinche cierto.

Quiero aprovechar este foro vuestro para desde aquí condenar públicamente algo que sucedió en fechas recientes en algo que solía ser un excelente grupo de amigos. Digamos que uno de ellos decidió que 2000 años eran suficientes para vivir sin Judas y se transformó en la versión moderna. Aquellos de ustedes cercanos a este servidor ya sabe de lo que hablo, y si no lo escribo es por respeto a la persona más afectada por este suceso, a quien considero uno de mis mejores amigos y a quien admiro mucho por su capacidad profesional, su integridad humana y sobre todo por la sinceridad sin tapujos con la que siempre me ha tratado. De todos modos no vale la pena enlodar màs a esas dos personas que voluntariamente se han lanzado de bruces a la pocilga. Que les aproveche. Por favor, si no lo han hecho, táchenme en sus agendas, borren mi número de sus teléfonos, elimínenme de su msn y en resumen, sáquenme de su vida. Con un hijo de puta es suficiente.

12 junio 2006

¿Mis quince minutos?

Aquí está la imagen de que les hablaba en mi post anterior, durante el festejo del 3-1 en el partido de la selección mexicana.



Es la primera vez que salgo en Récord, qué malo que no sea levantando un trofeo o conectando una chilena. Ni modo.

de cómo desaprovecho mis poderes psíquicos

Se los juro. No estoy fantocheando. Neta.

Hoy por la mañana, mientras intentaba postear sobre el triunfo de la selección mexicana de futbol y otros temas relacionados, escribí como colofón al post mi pronóstico para los partidos del día de hoy (el de japón se estaba jugando en ese momento, pero ya saben: sky). En dicho pronóstico comentaba que el partido entre USA y República Checa terminaría 3-0 en favor de los europeos y el de Italia contra Ghana lo haría 2-0 en favor de los famosos azzurri. Pues bien, ¿ya vieron los resultados? Exactamente como los anuncié.

Desgraciadamente no tuve la brillante idea de postular esta idea mía en Bwin.com o en algún otro medio de apuestas, caso en el cuál me habrá hecho de una lanota y en este momento no estaría aquí festejando, sino disfrutando de unos... veamos... mil dólares, más o menos.

Obviamente no tuve ninguna visión, ni tengo una bola de cristal (las dos son naturales), el modo como llegué a la conclusión de que los marcadores serían esos fue el siguiente:

En el primer caso, debo confesar que detesto a los yanquis y muy particularmente a los que (inciso a) están en el gobierno o se apellidan Bush, Rice, Powell, etc. y los que (inciso b) participan en la selección de soccer, porque son bien mamones y se sienten el Brasil del norte a pesar de que son más malos que comer sandía con leche. Por tanto, mi obligación para conmigo mismo era de postular un marcador abultado en su contra. Pero podía haber dicho 4-0, 2-0, 4-1 y muchas otras combinaciones. Sin embargo elegí el 3-0 para no darles el beneficio de un gol a favor.

En cuanto a Italia, era obvio que aunque Ghana ha mejorado, sigue basando su juego mitad en velocidad y mitad en corpulencia, esto, puesto en el papel suena contundente y efectivo, sin embargo, tomando en cuenta que la defensa italiana es tradicionalmente su fuerza, considerando que el más bajito de los defensores mide por ahi del 1.80, era bastante lógico deducir que no iban a recibir gol (demasiado oficio, velocidad, potencia y colmillo). Italia, además, tiene la costumbre de meterte un gol y defender, defender, seguir defendiendo y de repente, cuando te sientes a punto de empatar, te anotan el segundo y ahiteves. Por eso aposté por el 2-0 (o mejor dicho, no aposté, pendejo).

Pero bueno, blogger me bateó el post, no apareció, y muy probablemente ninguno de ustedes creerán que le atiné exactamente a ganadores y marcadores, lo cual, aunque no deja de importarme un pito, es irritante.

Ah, y si leen el Récord, salgo en la edición de hoy, festejando el triunfo de la selleción en Guadalajara. Búsquenme, me veo bien guapo.

Y bueno, nomás por chingar, mis pronósticos para los partidos de mañana:
Brasil-Croacia < Voy por Brasil 3-1
Francia-Suiza< Empate a 1 gol
Corea del Sur- Togo< Togo 2-1
La neta ya ni creo que le atine, pero si le atino a dos, neta que empiezo a apostar a lo baboso desde el miércoles.

10 junio 2006

Pour mon princess

Sin novedad en el frente.

¿A poco ya son cuatro días sin postear? Chale.

Veamos. Creo que no hay mucho por contar. Estoy en finales, eso cuenta, hay mundial... Ah, neta, hay mundial...

...Ah...¿sigues ahi? ¿Porqué no estás viendo el mundial, maldito enfermo?

Bueno, la neta yo no lo estoy viendo porque no tengo SKY. Esos de Sky son unos verdaderos hijos de puta. Hay por lo menos dos partidos al día, pero por ejemplo ayer sólo estuvo disponible uno de ellos por t.v. abierta (Alemania-Costa Rica) mientras que el otro (Ecuador-Polonia) pasó por sistemas de cable y satélite. Ah, si, los de megacable también son unos hijos de puta. De hecho son peores que los de Sky, que al menos te ofrecen un montón de opciones para que goces tu futebol (partidos simultáneos, repeticiones, tomas a elegir, etc).

Hoy en la mañana Inglaterra le ganó 1-0 a Paraguay mientras yo me peleaba a muerte contra un terrible examen de Fisiología (obviamente gané, no hay blogger en el infierno). La jugada del gol fue obra de David Beckham, de quien no puedo dejar de preguntarme cada vez que alguien lo festeja: ¿Qué pendejada irá a cometer en esta ocasión? Seguro estoy que ustedes recuerdan que Beckham, en los eventos importantes en que ha participado (un mundial y una eurocopa) ha sido el villano de su país: En el primero se hizo expulsar y como resultado su equipo fue eliminado, en la segunda, fue él quien falló el penal con el que perdieron su último partido. El chico no funciona bajo presión, ni modo. Que siga modelando, al fin que en eso no hay grandes presiones.

El siguiente partido de hoy será Argentina contra Costa de Marfil. Mi pronóstico: Costa de Marfil 2-1 Argentina. Ayer mientras veía el partido de Alemania en la cafetería de la escuela escuché un comentario suelto en la mesa de al lado: "Pinches negros, si les prometieran que les van a dar de comer durante un año por partido ganado, salen campeones". Me dio mucha risa, ni modo.

Espero que México gane su partido de mañana. Me da mucho coraje cuando se pierde ante equipos medianitos. Eso me recuerda, mañana jugamos contra el equipo que va en primer lugar de la tabla; si ganamos, seremos nosotros los nuevos líderes.

¿Sigues ahi? Vaya que tienes tiempo libre. Bueno, no hay grandes novedades, si quieres seguir entreteniéndote en la web, pícale al link de caballo negro en el bloque de aquí junto, es un cómic chingonométrico. Algo escatológico pero muy bueno. Y también un poco pasado de tono, pero es muy bueno, neta. Si no te molesta hablar de pornografía, fetichisimo, sado, fluidos corporales varios, bukkake, etc. De hecho si entediste todos los conceptos de la lista anterior, te va a gustar caballo negro. Llégale y buen provecho.

06 junio 2006

Melancolía fútil, Política estéril y Futbol

Guadalajara está bajo una pesada sábana de nubes desde hace unas dos horas. Se respira humedad y hay un leve rocío que presagia sin duda una próxima lluvia.

Por lo general detesto este tipo de clima, o solía hacerlo, ya no lo sé. Las últimas veces que me ha tocado un día lluvioso ha coincidido con mi estado de ánimo, pero en lugar de agravarlo lo ha disipado. Es como si la oscuridad exterior, la calma, esa melancolía intrínseca de las nubes y la falta de sol y las banquetas mojadas, le recordaran a mi mente que hay cosas mucho más grandes que mis problemas y ésta simple y llanamente decide salir de esos letargos inevitables y recomenzar.

Hoy es el debate entre los candidatos a la presidencia del país. Lo voy a ver, porque no me gusta que me lo platiquen, es cagante que la totalidad de aquellos que lo ven me ofrezcan una visión exageradamente parcializada (y estúpida, qué caray) de los resultados de entumirse el culo por tres horas viendo al par de mafiosos hablar sandeces y tirarse excremento, al egoteísta esquivar los temas espinosos y optar por la opción del auto boicot, a Campa tardarse una eternidad para completar sus frases (casi puedo jurar que alguien en el staff le pone cartulinas con sus enunciados) y a Patricia Mercado, la única de esta horda que tiene la decencia de preparar sus temas con el fin de ofrecer a la gente una visión de sus propuestas, además de que es la única con las pelotas de meterse en camisa de once varas (hablando de aborto, legalización de drogas, et caeteris).

Cambio rápido de tema. El próximo viernes se celebra la inauguración del mundial, y con ello, mi próxima partida de este plano. Me mudo a la alter-dimensión llamada Alemania'06 y espero no regresar hasta dentro de un mes. Pero seguiré publicando desde allá, estoy seguro de que tendré unos dos minutos libres entre un partido y su repetición, por lo menos.

31 mayo 2006

Haciendo un mundo mejor para la ropa interior.

Hoy traigo puesto un calcetín con un hoyo del tamaño de un limón en la parte del talón que apoyo directamente en el zapato. En mi cajón de la ropa interior hay al menos diez pares más de calcetines sin agujero por los que podría cambiar el par que traigo, pero eso sería discriminación a un calcetín con capacidades diferentes (no es minusválido, ni mucho menos inválido, tampoco tiene capacidades especiales con excepción de mayor ventilación).

En pocas palabras, hoy me uní a la política de Home Depot de darle chamba a aquellos que han sufrido un menoscabo en su integridad física pero que aún son muy capaces de cumplir con su trabajo. Heil, calcetín roto, yo te nomino como el empleado del mes.


Y sin teletones.

30 mayo 2006

No es un comercial

Cuando rondaba los once años me enloquecían las pizzerolas, unas frituras totalmente redondas con un supuesto sabor a pizza que se asemejaba a todo menos a eso. Las pizzerolas fueron sacadas del mercado por una supuesta falta a un código de higiene y se terminó la afición. Años después, doritos sacó su modalidad pizzerola, con un sabor casi exactamente igual a aquel de no-pizza que yo amaba, pero ahora en su típica forma triangular. No amé los doritos pizzerolas. ¿Fué porque eran triangulares y ya no redondas?

No. No las amé porque simple y sencillamente las pizzerolas se habían ido y este seudo regreso era un sustituto imperfecto de algo que a mi me había fascinado y ya no podía tener. El lanzamiento al mercado de los doritos verdes fue para mi algo tan irrelevante como si hubieran sacado los nuevos ruffles con sabor a rompope y los rancheritos de frijoles puercos. No me importó. Las he comido, claro, pero nunca con aquella devoción, casi fervor, con la que devoraba bolsita tras bolsita de pizzerolas redondas.

Cuando era niño, vivía junto a una tienda de abarrotes, cuya dueña lo era también de la casa donde vivía con mis padres (era una casa rentada, para los lentos de entendimiento). Todos los días, sin falta, acudía a la tienda de doña Olga, cruzaba el umbral siempre en penumbras y encontraba a su hijo loco sentado en la mecedora de hierro. Alejo, se llamaba. Alejo gritaba a todo pulmón: "¡Hablaaaaan!" y doña Olga acudía, derrotando a sus reumas, hasta su puesto de batalla detrás de la vitrina.

-¿Qué pasó, mangüelito? ¿qué te doy?- me preguntaba doña Olga con su rostro de ternura mal disimulada y detrás de las cataratas que le drenaban la vista. Entonces yo esculcaba afanosamente mis bolsillos y ponía sobre la vitrina de cristal las pocas o muchas monedas que llevaba y hacía la pregunta que toda mi generación hizo alguna vez a un tendero: "¿Para qué me alcanza?"

Doña Olga, de nuevo con su cara de ternura, aquella cara de matrona en desuso, sacaba cajas de dulces, bolsas de bombones o galletas, paquetes de chocolatines y me iba enumerando con paciencia: "Puedes comprar dos duvalines, o un duvalín y un mazapán, o seis coquitas de chicle, o un coco-choco, te puedo dar un flippy o un pipiolo, o te puedo dar todo de lunetas". Casi siempre escogía las lunetas, menos los días en que llevaba desde la puerta de mi casa una idea preconcebiba o un antojo no satisfecho. Me gustaba poner las dos manos juntas, acunadas y recibir en ellas los puños de pequeños chocolates que me llenaban de manchitas de colores los dedos y las palmas y que después podía lamer para limpiar y volver a sentir el dulzor.

Me sentaba en la banqueta de la calle me ponía a comer las lunetas una por una, mirando a la gente pasar, al cartero que repartía sus paquetes casa por casa, montado en una vieja bicicleta caballona, a Maylín que acomodaba su mesita en el pórtico, aquella mesita de hierro en la que vendía pepinos con chile y limón real con polvo picosito y duros y jícama, y a los perros que merodeaban el terreno baldío de la esquina. Los días después de una tormenta eran los mejores, porque había gente con los pies llenos de lodo y charcos en la calle y junto a la banqueta se acumulaba el agua y en las mañanas me sentaba ahí, en el mismo rinconcito de siempre, debajo del algodón, a contemplar mientras comía despacio mis pizzerolas redondas que sabían a todo menos a pizza cómo se movían muy rápido los cibolis. Los cibolis eran renacuajos, pero yo no lo sabía. Tampoco sabía que en poco tiempo iban a volverse ranas o sapos. Para mi los cibolis justificaban su existencia por el hecho de ser redonditos y poder nadar con esa colita larga y afilada con la que se desplazaban en el charco.

Cómo quisiera poder amar los doritos de bolsa verde como amaba las pizzerolas, con la misma inocencia y la misma sensación de completo disfrute de aquellos seis años, de aquellos nueve, incluso de los once, para poder sentarme de nuevo en una banqueta una mañana después de noches de lluvia y contemplar los renacuajos y pensar "son cibolis" y acaso ver una cigarra o dos y recordar a doña Olga y su mirada de inveterada ternura, la forma como se las arreglaba para darme siempre uno o dos dulces de más por mi escasísimo dinero y aquella bicicleta oxidada del cartero y el sabor de los duros con salsa dragón y en general a todo aquello, a los días en que la felicidad estaba en el fondo de un charco, unas manos manchadas de dulce, o en la simple y sencilla forma redonda de una pizzerola.

29 mayo 2006

Patetismo

El tipo se me acercó en forma sutil, agresivo, mordaz, pero guardando una distancia discreta. Vestía pantalones de dril y una camisa blanca de manga larga en cuyo cuello se veía el nudo mal hecho o ya cansado de una corbata negra. También los pantalones eran negros. No parecía un mesero, a pesar de la combinación de no-colores, quizá por el remangado sugerente de la manga derecha que dejaba ver un swiss army -original, pirata, quién sabe- plateado. Llevaba el pelo corto y un afeitado de hace dos días. Levantó la mano para pedirme que me detuviera un momento y me dijo (léase literal):

-Eh, disculpém, unne infogmassion.

Su acento era francés, pero sus palabras tenían un rezago italiano y la misma velocidad de éste se superpuso a la musicalidad de aquél.

-Vouz etês francàis?- le pregunté mientras me detenía, tranquilizándolo. No hablo francés, conozco acaso dos frases en el idioma, pero lo entono bien y sólo quería que se sintiera más tranquilo. Yo sé lo que se siente venir de fuera y sentir que la gente es una culera.

-No- respondió apresurado. Su acento ahora era claramente italiano- Mis patres son diallá pero ío son de l'italia.

No me gustó su respuesta. Una persona que cambia de acento tres veces durante una oración, que viste corbata y pantalones de dril a mediodía y que maneja un camry algo destartalado no me da buena espina. Me dio la mano y yo no quise rechazar el saludo. Estrechamos palmas. Luego comenzó a hablar. Hablaba intercaladamente en su mal francés, su peor español y su italiano, único en el que le fluían las palabras correctas. Me sentía al mismo tiempo poderoso por comprender sus dos malos idiomas y el bueno aunque los enrevesara y mezclase como una ensalada mal planeada y débil por seguir ahi, bajo el sol de las dos de la tarde, al lado de su camry, frente a sus dientes manchados de tabaco y su corbata de nudo grotesco, aguantando una palabrería que no me interesaba.

Yo sabía que iba hacia algún lado. El lugar, sin embargo, fue algo inesperado. Sin un tipo que habla un idioma europeo te detiene a la mitad de una avenida gigantesca en Guadalajara diciéndote "an informassion", tú asumes -es lo lógico- que va a preguntarte la ubicación de una calle, una calzada, un edificio o comercio importante, escuchar lo más atentamente posible tu respuesta y luego perderse en algún lugar de este redondo, colosal y desaseado planeta, quizá para no volver a verte jamás. Ni siquiera esperaba un merci, sólo quería seguir mi camino, llegar al banco y comenzar mis clases de una vez. La charla fue otra. El tipo dijo ser importador, comerciante de ropa ya terminada (de Armani, imagínense). Dijo que estaba recorriendo el país en auto para ofrecer su mercancía en grandes tiendas departamentales, pero que ya estaba harto de ser rechazado en automático sin siquiera poder mostrar su mercancía (eh mucho trámitassion, molta burocrassia, vous sabe; habló y habló, siempre con sus tres idiomas aleatorios, hasta que llegó al meollo, al punto que -debo reconocerlo- yo esperaba desde hacía muchos minutos: ofrecerme ver su mercancía y aceptar un trato por mi dinero.

Abrió la cajuela de su auto. Asomé la vista y pude ver dos chamarras de cuero, con etiquetas y todo el asunto, perfectamente empaquetadas y a todas luces caras. Luego el tipo levantó un maletín negro y alcanzó a decir algo de "e questos aromas" antes de que yo le interrumpiera de tajo el discurso, le dijera que se estaba equivocando de pichón, pues yo no tenía plumas y me parecía mucho más a un ascoso. Le puso precio de proveedor a las chaquetas: 102 dólares. Me dijo que le ofreciera la cuarta parte de eso por las dos, 26 dólares y me daba ambas, la negra y la café.

No pude. No quise. Traía casi mil pesos en la cartera. Lo rechacé diplomática pero tajantemente. Sólo dos minutos después, mientras empujaba la puerta vidriera del banco, me di cuenta que nada le hubiera costado a aquél franchute-italiano-quiénsabe darme un putazo de antología en la nuca y meterme en la cajuela, quizá para no volver a salir vivo jamás. Me sentí- me siento todavía- como un imbécil.

28 mayo 2006

interrogantes veloces

¿Quién chingados les regaló las aceras a los franeleros y les autorizó a vender los estacionamientos, poner cubetas en los lugares vacíos para "ofrecerlos" y poner tarifas según les pega la gana para "cuidar" tu coche?

¿Cómo es posible que uno encuentre cabellos pegados en la pared del baño de la facultad?

¿Cómo llegaron esos pelos ahí y por qué misterioso embrujo permanecieron adheridos?

¿Los que escriben estupideces en los cubículos de defecación se habrán puesto alguna vez a pensar en dedicarse de por vida a las letras? Hay algunos Pablo Neruda de la escatología que ni siquiera lo saben.

¿Dónde puedo encontrar al guionista de XMEN3? Tengo dos balas de escopeta con su nombre.

27 mayo 2006

24

No es serie de Fox, ni cantidad de cervezas por persona/por noche, ni el número de horas en un día, es simple y llanamente la edad que alcancé el día que ya está llegando a su fin. También es el día de Octubre en que Ángel vino al mundo, lo que lo vuelve un número hermoso, así nada más.

Yo nací un 26 de mayo del ya lejano 1982, eran por ahi de las once de la mañana (desde entonces era algo perezoso). Si usted cree en los signos zodiacales y esos rollos, soy un géminis y creo que encajo muy bien en la descripción que generalmente se hace de ellos. En el horóscopo chino soy Perro y también tengo mis concordancias con el perfil que de ellos se traza comúnmente.

Fui un bebé muy lindo, modestia aparte, rechoncho (3,800grs) y de ojos grandes y vivarachos. La vida se encargó de terminar con esa belleza en un tris y al paso de 24 años aquí me tienen. Feíto, pero cariñoso.

Maese huevo proclama que en lugar de hacerse un año más viejo, se hace "un año más sabio". La envidia me corroe, en lo personal no me siento más sabio. Un poco más culto, tal vez, pues tanta lectura debe servir para algo, pero la sabiduría no llega.

Maese Beam me estigmatiza en uno de sus posts recientes como "sospechoso de culturosismo". ¿Lo seré? Puedo alegar en mi defensa que no tengo ni he tenido jamás una beca de CONACULTA ni de ninguna otra institución que sufrague mis devaneos literarios, tampoco tengo atuendos emo, sólo tengo dos bufandas y las uso exclusivamente en invierno y lo más importante de todo, realmente me considero un escritor en pañales (pero mejoro con la práctica).

Bien, demasiada divagación, la intención de este post era agradecer a la gente que se tomó el tiempo hoy para felicitar a este servidor. Agradezco muchísimo el detalle, lamentablemente fue un cumpleaños de ajetreo cotidiano (la escuela está algo dura en estos días) y no hubo forma de festejar (ni ánimos, lo confieso). ¿En qué estaba? Ah, sí: gracias a todos aquellos que se molestaron en hacerme una llamada, enviarme un mensaje al móvil, escribirme un e-mail, enviarme una tarjeta electrónica, comprarme una paleta de sandía con chile, regalarme un libro de Benedetti o simplemente recordarme en su rezo de la noche de anoche. Mil gracias y abrazos a todos.

21 mayo 2006

EFM News

tiquití, tiquití, tiquití (onomatopeya de la clásica tonada de un flash informativo).

Buenas noches! Esta es la información:

En los deportes: Doctor Soccer, equipo que no representa a ningún municipio, estado, país, empresa o asociación, ni es patrocinado por ningún partido político, ni hace campaña en favor de ninguno de los candidatos presidenciales, ni es usado como bandera en actos proselitistas, ni nada de eso, ganó hoy por la mañana su séptimo partido de diez jugados. El cotejo se resolvió por la mínima diferencia en un partido cerradísimo en el que el arquero de los galenos fue el héroe.

En espectáculos: La Octava Runa, campaña de D&D que no recibe subvenciones ni apoyos económicos del PRI, PAN, PRD, ni ninguna otra legión de ladrones con licencia, desarrolló su tercera sesión la tarde de hoy. Estuvo muy divertida y -en la nota relevante- dio pie a la formulación de "Las Leyes de Murphy del Rol", que pronto serán publicadas en este mismo noticiero.

En los deportes en los que le pagan a los jugadores: Pachuca se coronó campeón de liga mexicana el día de hoy, en un partido al que sólo le faltaron las canciones de cuna para dormir a todos los fanáticos.

En ciencia y tecnología: El aceite de oliva con enebro es altamente inflamable. El gas metano es intoxicante si se le inhala en grandes cantidades.

En política legislativa: El partido por la mitad (PM) presentará una propuesta al senado para estipular en el Código Penal Federal que tres hombres juntos cocinando debería ser considerado ilegal en los 32 estados de la república.

En economía local: Estoy bien pobre.

Hasta aquí las noticias, queda usted informado.

20 mayo 2006

Mejorando la casa.

Para todos aquellos que tienen sus dudas acerca de mi nivel de "consentidez" en la casa donde habito, déjenme comentarles que esta mañana se hicieron colocar dos sillones mullidos y confortables en el área de Mezzanine y por la tarde será colocada ahí una wide screen t.v., todo esto con el fin de que su S.S. pueda disfrutar mañana de la final del futbol mexicano (ahórrense los bostezos) y muy pronto de los partidos del mundial (no escatimen las ovaciones). No me extrañaría que un día de estos se apareciera un técnico de SKY para colocar el dish.

La mañana ha estado algo lenta, estuve yendo y viniendo a la lavandería, planché algo de ropa y estuve viendo esos programas de variedades que pasan en Taravisa y TvApesta y que a veces son entretenidos. Anoche ocurrió algo muy extraño, en xew pasaron tres comerciales seguidos que me entretuvieron e hicieron sonreír. A ver si les suenan:

El primero es de tecate light, una pareja está en su recámara, acaban de regresar de una fiesta y el tipo le pregunta insistentemente a su esposa si quiere que vuelvan a la fiesta (esbozando, claro está, que el que quiere volver es otro) al final, cuando se apagan las luces, se oye que destapan una chela. Me dio muchísima risa por un episodio de Los Simpson que sí ustedes son sabios, recordarán.

En el segundo, que es del IFE, una chava pide permiso para salir y su papá saca una libretita y la empieza a acatarrar a preguntas ("¿cómo se llama? ¿ cuántos años tiene? ¿dónde vive? ¿quiénes son sus papás?") hasta llegar a "¿cuáles son sus intenciones? ¿se quiere casar?". Este si de plano me tiré al suelo de la cura porque me vi a mí mismo cuando tenga a mi Marianita (a la que ya amo aunque no conozco). Sólo agréguenle una escopeta de dos cañones al hombro y soy yo, neta.

El tercero supongo que ya lo han visto todos, es uno de PECSI donde salen los Molotov, Lavolpe, Fonseca y Márquez cantando el clásico "da, da , da". Este me hizo reír porque por alguna razón que se escapa a mi conocimiento, me dan risa los comerciales donde los seleccionados hacen algo gracioso.

Y bueno, anoche se estrenó el Código Da Vinci. Aún no escucho comentarios, hoy intentaré verla, pero dudo que haya boletos. Ahí cuando ya lo consiga, les comento la opinión de alguien que disfrutó el libro hasta diez páginas antes del final, donde se vuelve un chasco mayúsculo. Sostengo que es un fusilote de al menos tres libros más sobre el tema, pero confío en Ron Howard y en el hecho de que jamás he visto una película de Tom Hanks que no me agrade (aunado al hecho de que Audrey Tautou es la invitada honoraria a mi harén, aunque no esté tan guapa, es Amélie y eso debe ser suficiente).

Que disfruten su sábado. Mañana Dr.Soccer juega a las nueve.

19 mayo 2006

Call 1-800...

Breves consejos de su seguro servidor, peatón con más de veinte años de experiencia y conductor con nueve bla bla... Seguir estos consejos no le traerá grandes beneficios visibles, salvo la satisfacción de no recibir mentadas de madre, rocazos en los cristales de su coche, pintadas de dedo, deseos de muerte pronta y dolorosa y linduras parecidas.

1.-Quizá haya notado que detrás del volante de su coche hay una palanca, no la de los parabrisas, sino otra, que sirve para activar las luces direccionales. Las luces direccionales son esos focos chiquitos (comúnmente llamados "cuartos") que se encienden y apagan intermitentemente para dar aviso a otros conductores y a los peatones que desean cruzar una avenida o calle de que su coche tomará rumbo hacia la dirección de la luz que tintinea. No debería ser muy difícil, ni siquiera para un papanatas como usted, accionar esa palanca. Sencillo: Si la empuja hacia abajo, encenderá la direccional izquierda; si lo hace hacia arriba, encenderá la derecha. ¿Estamos claros? Si le sirve, puede pensar en Elmo, de plaza sésamo, diciendo "arriba-derecha" "abajo-izquierda", suele funcionar en personas con un i.q. como el suyo.

Cuando un peatón espera en una esquina para cruzar y su auto, a una velocidad alta, se dirige hacia él, es casi seguro que ese peatón esperará a que usted pase antes de intentar el cruce. Si usted, al llegar a la esquina, elige dar vuelta, mostrándole al peatón que bien podría haber cruzado desde mucho tiempo antes, probablemente escuchará lenguaje soez, observará señas características como "el dedo malo" "el corte de mangas" "la chaqueta virtual" y otros menos agradables.

2.-Ceder el paso a personas que desean cruzar la calle es una acción loable y que habla muy bien de usted. Lo celebro. Sin embargo, acelerar como un poseso, sacándole un tremendo pedo al peatón para luego frenar a medio metro de sus piernas, anula todo lo que su acción pueda tener de bueno y muy probablemente le hará acreedor de todas las anteriores muestras de disgusto. Créame, he sabido de casos que terminan muy negativamente para los conductores. ¿Ha oído hablar de las contusiones craneales?

3.-Los espejos que tiene su coche estratégicamente colocados han sido puestos ahí para un propósito mucho más útil que el que usted aplique rímel a sus pestañas, bilé a sus labios o se rasque los dientes para retirar restos de alimento. Se colocaron ahí para que usted pueda observar lo que acontece en la región posterior a su vehículo y a los costados de éste sin descuidar el frente, área de vital importancia para evitar accidentes. El darle cualquiera de los usos anteriores probablemente terminará en una colisión con daños a su vehículo, su moral, menoscabos a su cuerpo y agravar el estigma de que las mujeres son pésimas conductoras. Este blog se enorgullece de abanderar ese estigma.

4.-Estacionarse detrás de un auto cerrándole la única salida posible es una mala idea. No importa que usted crea que no se va a tardar. No importa que los demás lo hagan. No importa que vaya a estar cerca para moverlo cuando sea necesario. Lo único que debe de importarle es que el dueño del auto al que usted encierra puedo ser yo, y suelo llevar en mi cajuela una caja de herramientas que pueden reducir su automóvil del año en una lamentable pila de chatarra. A veces llevo también un picahielos para sus neumáticos. No me tiente, tengo problemas graves de neurosis y antecedentes de conducta agresiva. Invierta cinco minutos en encontrar un lugar mejor, se ahorrará mucho dinero.

5.-El color verde en un semáforo indica que los autos pueden avanzar (por eso le llaman "SIGA") el rojo indica que deben detenerse (de ahí el apelativo "ALTO"). La luz amarilla es una ambiguedad, hay quienes dicen que se debe acelerar y cruzar antes de que cambie y hay otra corriente que sostiene que lo correcto es disminuir la velocidad y detenerse. Discutirlo sería ocioso, por lo tanto, es usted libre de hacer cualquiera de las dos cosas. Solamente no se detenga en verde y no cruce en rojo. Es sencillo. Utilice a Elmo si tiene conflictos.

6.-Agregado al punto anterior: La velocidad de la luz es de 300,000 km/seg. La velocidad con la que los receptores fotosensibles del ojo envían la señal a la corteza óptica del cerebro a través de los axones eferentes del nervio óptico es de aproximadamente 0.05 milisegundos. La sincronía de los semáforos en la mayoría de las grandes ciudades de México tiene un margen llamado "ventana" de 0.8 a 1.5 segundos. Por lo tanto, si usted empieza a tocar el claxon en el instante mismo en que el semáforo se pone en verde, obtendrá una de dos cosas:
a)Una vista privilegiada de la longitud de mi dedo cordial.
b)Conocer a Refugio, mi Taurus PT58 semiautomática, de dieciséis tiros.

La gente como yo, que tiene mal carácter pero estupenda educación, sabe apreciar que la gente como usted siga estos consejos. No mermaremos su patrimonio, menoscabaremos su autoestima o nos meteremos con su integridad física. No pedimos nada maravilloso, tan sólo maneje como si no fuera un completo estúpido. Nos hará muy felices y somos más agradables cuando estamos felices (me refiero a mí y a Refugio).

Por su atención, gracias. Tenga buen día.

18 mayo 2006

Recarga tu Kung Fu

Ya llegó, ya está aquí... The quiz of the week!!
Éntrale ahorita que está calientita. Mantengo la oferta al score perfecto.

Take my Quiz on QuizYourFriends.com!
Hoy es una de esas noches. Sí, de esas. Tú sabes de cuáles. De esas en las que te sientas enfrente del monitor y tratas de decirle algo a alguien, sabiendo que no tienes nada qué decir y que, peor aún, no tienes a quién decírselo. Sin embargo, nada derrota esa soberbia tuya de enfrentarte a la hoja en blanco, que no es en realidad una hoja, y mucho menos está en blanco, a escribir, o juntar letras procurando que formen palabras y esperanzarte en la ilusión de que esas palabras integren ideas, deseando con todas tus fuerzas que esas ideas terminen por fusionar sus membranas y terminen siendo una sola sólida idea mayor.

Estoy atascado. Que lo sepan todos, carajo, estoy atascado en la mitad de una novela que prometía (promete, prometía, conjúgalo como quieras) ser lo mejor de todo cuanto he escrito hasta el momento. Tengo cerca de cincuenta poemas, una veintena de cuentos cortos, uno largo, una novela que jamás terminó de fraguar y que constituye hasta el momento el mayor de mis fracasos y varias historias épicas de las que nunca esperé nada más allá de divertirme, divertir a otros y mantener la mano caliente.

Ahora es distinto. Esta novela realmente significa mucho para mí, no sólo porque es una historia, un estilo que por fin puedo considerar mío, realmente mío, libre de las influencias, los ambientes, incluso de las figuras a las que a pesar de admirar y casi idolatrar, no quiero parecerme. Desde el momento en que terminé el capítulo uno supe que esta era la historia que quería escribir y así avancé por el segundo, tercero, hasta llegar al séptimo. En un momento aleatorio del octavo (llamado, premonitoriamente Heridas) me he quedado sumido en un silencio abrupto, total, espantoso.

Me siento obligado a mencionar, por pura honestidad a mí mismo y a ti, que esta novela no me interesa solamente por lo que pueda significar para mi inexistente carrera de escritor. No lo seré jamás, estoy seguro de ello. Seré quizá alguien que publica algo de vez en cuando, pero nunca tendré la entereza para llamarme a mi mismo y aceptar las pleitesías que recibe un consagrado del arte de las letras. No lo soy. No lo seré. No tengo las tripas que se requieren, no aspiro a tenerlas. Planeo ser un médico excelente, tan buen padre como me permita mi pobre mente y tan buen esposo como me alcance mi maltrecho corazón (ay, snif). Seguiré escribiendo, claro, porque me gusta, lo disfruto y realmente creo en las palabras de Rilke: "Si usted se cree capaz de vivir sin escribir, no escriba". Yo no me considero capaz, lo disfruto demasiado, es un contacto que aprecio mucho conmigo mismo y que no logro alcanzar por ninguna otra forma de introspección.

Encuentro muy relajante el proceso de la escritura. Soy un hombre de rituales. Me agrada el silencio, el café, hacerlo en una computadora y raras, rarísimas veces a mano. Cambio muchísimo unas palabras por otras que según yo fortalecen el ritmo y la métrica de la narrativa. Releo siempre más de tres veces lo que acabo de escribir y generalmente empiezo y termino en el mismo impulso. Quizá por eso me está resultando tan difícil crear una novela, por la extensión que no me permite sacarla de un jalón y ¡venga!¡a otra cosa!.

Decía, sin embargo, que tengo más de un interés en la feliz terminación de la novela, pues tengo la idea muy firme de inscribirla en un certamen que la comisión de cultura de mi estado realiza cada año, ofreciendo como premio la publicación del trabajo ganador (1000 ejemplares) y un jugoso cheque por $40,000.

Por supuesto no voy a tomar el papel de mártir del arte. No soy ningún hada de las letras. Tengo necesidades, deudas qué saldar y un hijo al que quiero dar una linda existencia y mejor educación. Invierto mi tiempo en escribir y espero ser remunerado por ello. Si gano ese certamen, o al menos quedo entre los primeros lugares, lo entenderé como un mensaje celestial de que "vio dios que esto era bueno en gran manera". De lo contrario... Bah, para qué escribir algo aquí, es obvio que pasará una de las dos cosas que ya mencioné.

Por lo pronto a desentumir los dedos y la narrativa. Tengo una historia qué escribir, una vida que debo dejar de vivir por un rato y una lanota qué ganar. Así sea.

16 mayo 2006


-"Mira, hijo, así de grande como este océano, es el amor que te tengo".

-"Papá: eres bien pinche cursi"

A otra zorra con ese mink

Hace cosa de veinte minutos, Andrés Manuel López Obrador soltó la gotita que llenó mi copa jaibolera y la hizo derramar su contenido de agua carbonatada, concentrado ultrasecreto, glucosa y otros ingredientes (una vil cocacola, pues) al pedirle un último momentito a López Dóriga para enviarle "un saludo a los seleccionados mexicanos" y decirles que, para llegar lejos en un evento deportivo mundial se requiere de "tamaños y arrojo".

Ya empezaba a superar el amargo trago de ver al par de mafiosos que el PRI y el PAN nos han ofrecido como candidatos a la presidencia, soltando improperios y ganduleces varias sobre mi deporte consentido, haciendo referencias al juego político del debate como "echarse unos penales" o "aventarse una cascarita" o un "mano a mano". ¡Puaj! Ni siquiera concibo la idea de que alguno de los dos monos conozcan las reglas esenciales del juego, la alineación de un equipo, los nombres de la mitad de los seleccionados mexicanos, los campeones de liga de los últimos diez años en el torneo mexicano, entonces, ¿cómo tolerar sus "ingeniosos" chascarrillos tan obviamente hechos con la lastimera intención de allegarse un poco del "rating" que el futbol claramente genera.

No es ningún secreto que este par de meses vamos a estar atiborrados hasta la náusea de una contraposición horrorosa: por un lado, el evento masivo más grande que celebra el deporte más bello del mundo, que se celebra una vez cada cuatro años y que absorberá cuando menos un 80% de mis neuronas. Por el otro, un evento seudomasivo que celebra la actividad más deleznable del mundo, que se celebra una vez cada seis años y que absorberá un 80% de mi capacidad de lanzar vituperios, blasfemias, herejías y lenguaje soez.

No sé cómo conjugará mi mente el estar observando un emocionante partido entre dos potentes seleccionados- digamos, por ejemplo Brasil vs. Inglaterra- y de buenas a primeras, mientras me deleito con un portentoso quiebre de Ronaldinho, ver aparecer un promocional gigantesco en la parte inferior de la pantalla, que dirá: "Roberto sí puede". Asco total.

Lo que sí sé, lo tengo muy claro, es que ya no quiero volver a ver a un político agarrarse de los buenos o malos sentimientos que provoca el futbol soccer en la gente enajenada como este servidor, quien al igual que cientos de miles (quizá millones) de mexicanos, se emociona, disfruta, sufre, agoniza, se enfurece y explota de alegría con los triunfos y fracasos de la Selección Mexicana.

He gritado con todas mis fuerzas cada gol de méxico en un mundial desde 1994, me acabé la garganta festejando el de Marcelino Bernal contra Italia, los dos de Luis García contra Irlanda, el penal que García Aspe retacó contra Bulgaria y aquél que falló terriblemente en el mismo partido.

Cuatro años después, en Francia, festejé como poseído la victoria 3-1 contra Corea del Sur, el gol de puros riñones y empuje de Blanco contra Bélgica y los chiripazos de Hernández contra Holanda. Me emocioné hasta las lágrimas cuando un gol del "matador" me hizo creer- pobre ingenuo- que México dejaría a Alemania en el camino y jugaría los cuartos de final.

Hace cuatro años, en el mundial más lamentable que hayan visto mis ojos, festejé también el gol contra Croacia, los dos contra Ecuador y el precioso remate de cabeza con el que Borgetti puso a Italia bajo los tachones de sus Nike. Lo que hizo Del Piero después no me importó, por fin el equipo de mi país había demostrado creer que ganarle a "los grandes" era el objetivo. Estados Unidos nos regresó a una realidad mediocre y a una tristeza añeja en la que supongo sumidos a todos los que, como yo, esperan mucho más.

Es el mismo asunto. Tanto FeCal, como Putazo, como el PG, tratan de vendernos el cuentito barato de que "ahora es diferente", "estamos listos para ganar/gobernar", "nos hemos preparado mejor". Al final, será Estados Unidos quien mande, como ha sido desde hace ya casi un siglo.

Por favor, no me importa que haya muchísimo dinero de por medio. No quiero saber cuántas propiedades se han apañado por medio de las porquerías que practican, me importa un soberano carajo cuántos negocios chuecos tienen ustedes y sus hijos, ni siquiera me preocupa el hecho de que, de ganar, demostrarán, cada uno, que además de tranzas, lacras, criminales y cerdos, son unos estúpidos, pésimos administradores y peores estadistas. No me importa a cuantos hayas matado, Roberto, cuántos traseros tuviste que lamer, Felipe, o qué tan grande es tu ego que no te deja ver más allá de las cejas, Andrés, lo único que quiero, se los pido con lo poco de infancia que me queda, es que no se cuelguen del Futbol. Agárrense otra banderita, no me quiten la ilusión de haber esperado cuatro años para que ustedes me empañen el regocijo.
Volví a soñar que tu cuerpo amanecía junto al mío. Estabas casi desnuda, excepto por las bragas de encaje que te cubrían el pubis y el antebrazo que hacía lo mismo por tus pechos. Los párpados te temblaban de un modo apenas perceptible, como si un mal sueño te persiguiera. Justo cuando despertaste, desperté.

¿Alguna vez sabré lo que soñabas?

14 mayo 2006

Os invito, seguidme

Jamás escuché que un hombre fuera acusado de guardar silencios estúpidos.

Por el contrario, cientos de individuos han sido señalados por sus imbéciles comentarios.

Jamás escuché que alguien fuera estigmatizado por su excesiva atención a un orador.

Por el contrario, es común escuchar la reprimenda dirigida a quien interrumpe al que diserta.

Jamás escuché de alguien hiperculto.

En cambio los incultos son (somos) el pan de cada día.

Entonces: Callemos, Escuchemos y tratemos, por pura dignidad, de Aprender algo.

12 mayo 2006

En defensa de mi azote literario

Una de mis patas flacas cuando escribo prosa es la búsqueda continua por alejarme del lugar común, la trama sobada y los desenlaces predecibles. Digo que es sólo una de mis patas flacas, pues en realidad tengo tantas como un ciempiés Biafrano.

La afirmación anterior no parece tener mucho sentido, pues si se toma a una horda de culturosos (es decir, si encontramos alguno, ya que la Holy Batio's Church los atemoriza y cada vez salen menos) Bueno, el punto es que si se encuestase a la dicha aglutinación de culturosos, todos o la inmensa mayoría harían la misma afirmación. Ningún escritor aceptará ser un asiduo del lugar común, el cliché, la repetición infinita de personajes y situaciones sobre los que ya se ha escrito.

Me importa muy poco lo que piense la gente acerca de mis alcances narrativos. Preferiría tragarme mis palabras antes de compartirlas con neófitos almejines como los que pululan en esta ciudad y que seguramente no saben diferenciar la prosa de Orwell de la de un columnista de El Informador. Me niego totalmente a aceptar que sean ellos los que integren el juzgado que decidirá si soy un escritor que vale la pena leer o un simple junta-letras que no ha encontrado una forma mejor para pasar el rato.

No es una cuestión de elitismo, bien sé que estoy muy lejos del nivel cultural al que tendría que pertenecer para darme esos aires (y sé bien que no lo haría ni aún entonces) simplemente me rehúso con cada una de mis neuronas a que gente que se traga todos los días su dosis de esa mierda llamada "Amor en NaCustodia" y cada fin de semana su buen atragante de "NAcademia"o peor "Cantando por un Leño" sea quien diga: Este libro vale la pena.

Me niego, sencillamente no voy a transigir en esto. No tengo ningún mérito que me defienda, jamás he ganado el Alfaguara, el Cervantes, el Rulfo, mucho menos un Nobel que pueda esgrimir como espada brillante para abatir a los seudo inquisidores de mi trabajo, pero haré todo lo que esté en mi mano para no pasar la humillación de ser rechazado en editoriales, revistas culturosas y exposiciones balines por gente cuyo talento no vale un manojo de cilantro.

Cuando publique y mis librejos anden rondando por ahí, no podré ser más el controlador de quién se traga mis letras. Trataré de consolarme con la dulce idea de que, por lo menos, están leyendo. Debe ser ganancia.

11 mayo 2006

Nunca he visto una mancha de tinta...

Afirmaciones descabelladas como esa, aparentemente nimias y visiblemente carentes de veracidad (¿quién no ha usado una pluma bic, carajo?), son el pan de cada línea en la narrativa de Hernán Lavín Cerda, menospreciado y quizá ya hasta fallecido escritor chileno al que leí la primera vez por avaricia (es decir, su libro era el más barato del estante y no tenía nada más en mi biblioteca personal). Lavín Cerda es de ese tipo de narradores que alguien llamó "Picapedreros del lenguaje", una mente quisquillosa que discrimina continuamente la elección de sus palabras y el orden de éstas en los enunciados, para no mencionar la colocación de los enunciados en el párrafo y así ad perpetuum ad nauseam.

Nunca he visto una mancha de tinta, no estoy loco, la locura es esa mancha de tinta que nunca he visto.

Jamás he visto una nuez, no estoy loco, la locura es esa nuez que nunca he visto.

Estas dos líneas aperecen en la misma página de Historia de aquel verano en Valparaíso, novela que vale la pena leer si lo que se busca es aprender el arte de la divagación que gira sobre sujetos tan aparentemente planos como un loro llamado Pericles. A pesar de que han pasado ya casi cuatro años desde que las leí, todavía recuerdo la sensación que me produjeron, una especie de momentánea conmoción donde se mezclaba el asombro, el desdén, un éxtasis extraño pero depurado y sobre todo una cierta rabia de que no se me hubiesen ocurrido a mi primero.

Nunca he vuelto a comprar un libro de Lavín Cerda, no estoy loco, la locura es el segundo libro de Lavín Cerda que no he comprado.

10 mayo 2006

In principio erat Dungeons...

El domingo pasado volví a las andadas de dirigir campaña de Dungeons & Dragons. Mis jugadores, como ya parece costumbre, son robados de otro DM (Christian "La Nena"). La cosa quedó así:

Maese Martín Moscosa creó a un Rogue, raza Halfling al que llamó Ercosiux of the Nee (aquellos que no han visto Monthy Python's Holy Grail, además de valer pitufo, no entenderán esta referencia).

Jorge (o Sina): Un Illuminian, clérigo, estrafalario hasta las madres y fantochón.

Fire (o Pinguin): Un Sun Elf, Warmage, que ya tuvo su primer amor de taberna y pronto tendrá un recuerdo de esa noche.

La primera partida fue un poco improvisada, debo reconocer, pues la verdad hasta unas horas antes ni siquiera estaba seguro de que fuéramos a jugar. En fin, utilicé el setting de una campaña bastante desarrollada y de la que ya alguna vez hablé en este mismo blog, llamada "Tuleph Menace" y que es del mundo de "Seven Rune War", historia de fantasía épica que empecé hace como tres años y aún no termino.

Aquellos que han jugado conmigo saben que soy bastante dedicado como DM, mis settings suelen ser muy detallados, me gusta guardar la mayor cantidad de coherencia y lógica (en el sentido un poco relajado que tienen la coherencia y la lógica en la fantasía de D&D). Me gusta creer que he aprendido de los errores que cometieron alguna vez otros DM's con los que he jugado y que el ser un poco ecléctico me ha hecho un buen director del juego.

Como dije, en la sesión del domingo tuve que improvisar, pero de cualquier modo la partida estuvo bastante agradable y mis tres jugadores quedaron encantados. En unos días, el próximo domingo, tenemos la segunda y entonces sí sentirán "the whole enchilada" de jugar en mis campañas, ya tengo mis combat sheets, estoy trabajando en el mapeado, tengo estructurada la trama y al menos tres subtramas posibles y un reparto de treinta NPC's listo para ayudarme a animar el mundo de lo que ya he decidido se llamará:


LA OCTAVA RUNA













(Se escucha una explosión de murmullos, aprobaciones susurrantes y comentarios alusivos a Seven Rune War de la gente conocedora y cultivada en estas cuestiones).

Esto incluirá combate, estrategia, tesoros maravillosos, peligrosos enemigos, monstruos fantásticos, shadow sentinels, tabernas, chimpancés y un Sun Elf con sífilis...

Only wish every day was a Sunday.

09 mayo 2006

Escrito Ajeno pero Mío.

Dolor
extraño
punzante
desquicio
me habitas
dominas
¿permiso?
te plantas
me dueles
te ries
recorres descalzo de día, de noche, importa?
ya no soy
cambié, tuve, lo hiciste
¡me extraño!

Dolor
te ubico,
te sé
laceras
invades
no hay avisos, no hay esquelas, ¿ sabes de que hablo?
solo concurres
ataques sinuosos
¿resquicios libres?
respuesta
válvula
camino
mi grito es música pa ti,
tu ego, te inflas enorme.
mi desgano, mi náusea...... tu razon, tu sino

Dolor
amigo, inquilino
mi cuerpo
tu arena
tu alimento
bocado frugal
tierra muerta, estéril
geografía: dedito, canilla, tuétano, rodilla
palestra concurrente
jacal sin paredes
despojo al marcharte.

¡Dolor hermano!
llegó el descanso
es justo
por fin
soy libre
me marcho
el jardin espera, se hace tarde, corro aprisa.
¿vienes?

¡No llores!

Escrito por Zinho hace exactamente un año. Dolor. Dolor. ¿Se dan cuenta?

08 mayo 2006

Pass the potato

Siguiendo la moda, me he cortado el pelo en forma de esos piquitos medio de animee japonés que los mariconcitos estilistas llaman "raftas". Cabe mencionar que mis rasgos recuerdan ligeramente a uno de estos dibujos y eso me ha conseguido apodos como "Gohan" "Koji" "Yuske" y bj's similares.

Siguiendo la moda, me he perforado el rostro con trocitos de metal, las cejas en ambas ocasiones, lo que, además de satisfacerme enormemente, hizo que una mujer muy hermosa me considerara (y dijera) que me veía "sexy".

Siguiendo la moda, he escuchado trova, rocknroll, alternativo, emo, bolero, indie, green crush core (no pregunten) y he descubierto que la música que me gusta, gracias a Dios, le gusta a muy poca gente más, por lo que no corro el riesgo de que me harte.

Siguiendo la moda me he puesto alguna vez pantalones con adjetivos tan exageradamente homosexuales como "a la cadera" y "acampanados", degradándome casi a ser un follower amanerado. Sin embargo se me veían divinos. Ay, Dios.

Siguiendo la moda alguna vez me he puesto hasta la madre de borracho, me he fumado algunos cigarrillo y he asistido a un antro y he encontrado que de las tres cosas no hay una sola que quisiera repetir.

Siguiendo la moda he tenido sexo fuera del matrimonio y he encontrado que soy fantástico como amante y que si fuera mujer, querría estar con un tipo como yo, preocupado más por mi placer que por el suyo.

Siguiendo la moda he descubierto que no hay nada qué seguir. Aquí nadie va hacia alguna parte.


Pero para seguir la moda, este es mi "harem perfecto":

-Angie Duarte.
-Emily Mortimer.
-Elizabeth Hurley.
-Christina Aguilera.
-Mindy Vega.

Me conformaría con dos al mismo tiempo. Pero claro, los chicos buenos nunca nos quedamos con la chica.

06 mayo 2006

Dale, Hermano


Sigo pensando, sigo esperando y sobre todo sigo imprecando a Dios por tu salud. Yo sé que tú puedes, Zinho, yo confío en tu fuerza. Nos vemos pronto.

03 mayo 2006

Enséñame tu Kung Fu

Responde a estas sencillas preguntas y gánate mi respeto absoluto y, si tienes récord perfecto, alguno de mis libros consentidos. Prohibido googlear, lo sabré.

Take my Quiz on QuizYourFriends.com!

02 mayo 2006

Zinho

La mayoría de las personas que conozco tiende a dar las cosas por sentadas tras poco tiempo de contar con ellas. Desconozco la mecánica, pero sé que existe ese fenómeno por gracia del cual, tras unos meses de conocer a una persona, obtener un empleo, disfrutar de cierto status quo, uno simplemente deja de valorar y comienza a presuponer.

Esto es un cliché y estoy totalmente conciente de ello: Uno no aprecia las cosas hasta que está en riesgo de perderlas.

Ayer me notificaron que uno de los amigos a los que más aprecio le tengo sufrió un accidente espantoso y de graves proporciones. Mi amigo, en compañía de varios más, se levantó en la mañana con la certeza de su juventud en el cuerpo, la certeza de sus amigos que en poco tiempo pasarían a recogerlo y la certeza de que más tarde ese mismo día estaría de regreso con una nueva gama de anécdotas para contar y disfrutar.

Unas horas más tarde, en medio de un letargo que jamás recordará, mi amigo era subido en una ambulancia. Un resbalón al bajar un cerro marcó el inicio de algo que todavía no concluye. Una caída de casi quince metros de altura que le quebró el fémur en tres fragmentos, le lesionó el brazo y lo peor: le abrió la cabeza en forma preocupante. Los médicos estuvieron de acuerdo en que el proceso inflamatorio en su cabeza era demasiado obvio como para intentar intervenir tan pronto, sin embargo ahora me han llegado noticias confusas de que sí lo operaron o que sí no. La única certeza es que conserva la movilidad de sus extremidades y eso es por lo pronto esperanzador. Lo más temible ahora, descartada una posible apoplejía, es que le quede algún tipo de trastorno mental.

Zinho es, sin duda, el más querido de los que alguna vez formamos "la bolita". Eso me da la certeza de que hay muchas casas en Sonora donde en este momento se está rezando y pidiendo a cualesquier fuerza superior que tenga ganas de ayudar, que le eche una mano a los médicos y personal encargado de la mejoría del hermano Zinho. Me tranquiliza un poco y reduce quizá también mi amarga frustración de estar tan lejos y no poder estrechar la mano de mi hermano y decirle alguna de las muchas bromas que acostumbramos repetirnos. La impotencia es un licor muy amargo y difícil de pasar.

Vaya desde aquí el apoyo, hermano, el pedazo de corazón, la oración en un Dios en el que todavía creo y que tiene hoy la oportunidad de demostrarnos que es tan sabio como se supone, dejándonos conservar a una de las personas más agradables que he tenido el gusto de conocer.

Confío en ti, hermano, sé fuerte. Ya volveremos a cantar el popurrí de la tropa vallenata.