24 junio 2009

por cierto...

El jueves de enfrente voy a leer un par de mis cuentos -no los mejores, desde luego- en las Horas de Junio.

Dénse una vuelta, antes y después de mí habrá escritores con talento. Pueden aprovechar mi tiempo para irse por los refrescos o a estirar las piernas. Firmaré fotos al final del evento. Sé que es lo único que les importa.

Ahora entiendo a Dorian Grey.

así es uno

Uno no puede evitarlo, ¿saben?

Uno es, a pesar de todo, un poco infantil. Uno espera. Uno desea. Uno, a veces, ambiciona. Así es uno.

Uno no puede evitar pensarse único, después de todo uno es uno, y no otro, o dos, o la mayoría. Uno. Y en su unidad asume una singularidad que quizá no trascienda más allá de un código genético. Uno se piensa distinto, se proyecta diverso, peculiar. Uno falla, o acierta, indistintamente. Falla por errores de otros, acierta por puntería propia. Uno es talentoso, bello, genial.

Dos, por el contrario, son generalmente demasiado caóticos para detenerse en menudencias. Dos se buscan para el conflicto. Dos a la batalla y a la guerra. Dos al ring, al round, al rock. Dos contra el mundo o arriba las manos. Dos que se besan y se atan a la cabecera por turnos. Dos que se muerden los cuellos y se amoratan las pieles a chupadas. Dos que se abrazan tiernamente exánimes. Dos que se asesinarían si pudieran dejar de hacerse el amor a cada resquicio que la vida les concede.

Uno siempre argumentará que está mejor solo. Puede pensar, alejarse del bullicio, urdir el plan perfecto para dominar el mundo, encontrar la solución al ancestral acertijo del árbol en el bosque, contrariar a Sócrates, Nietzche y Kierkegaard; Dos no se preocuparán nunca por justificarse, no hay necesidad. Su existencia se explica sola, en función del otro. Uno quizá llegue a conquistar el mundo, pero muy probablemente se suicide cuando descubra que no tiene a quién dárselo. Dos no necesitan esforzarse: el mundo ya es suyo.

13 junio 2009

¿Me extrañaron?

Yo tampoco. Pero hey, alégrense, el día de hoy llegó mi nueva computadora y como ya es costumbre de este blog, vendrá una racha de publicaciones casi diarias, muchas cosas que se quedaron sin escribirse por falta de los medios necesarios, algún chisme atrasado y en general las menudencias que se quedaron en el tintero en ese casi mes de estar lejos.

Ya vine de donde andaba. En estos días de lejanía me volví un tipo de 27 años y he de decir que me lo pasé muy bien en mi cumpleaños. Hacía bastante tiempo desde mi último buen cumpleaños, así que quiero suponer que el pasado fue el final de la maldición. Ese día desayuné en el nuevo IHOP, comí en El Marcos, estuve departiendo y bebiendo con estilo en London Pub, acompañado de muchos y muy buenos amigos a los que les agradezco infinitamente el detalle de haber estado ahí y la buena vibra que hubo en todo momento. Gracias especiales a Joel, Carlitos Sau, Daniel Rorré, Noé, Mariana, Diana, René y Fersho.

Sau, gracias por el vino, buenísimo; Diana, gracias por los discos de los Beatles, geniales; Joel, gracias por la Samuel Smith, riquísima; Dante, gracias por la temporada completa de Escaflowne, un must see y Ana, gracias por absolutamente todo, la carta, el cubo de rubik, mi camiseta, película y fotito. Sos un amor.

Bueno, muchachos, mi novela no se va a escribir sola, así que los dejo por hoy, ya me reporté, ya les avisé que pueden volver a pasar cotidianamente por aquí, ya le quité el polvo a los muebles y sacudí los tapetes. Mañana retiro las telarañas y llamo al equipo de fumigación. Con eso más algunos truquitos de feng shui, este volverá a ser un lugar habitable con prontitud.

Besitos, pequeños.