01 junio 2007

Vuelta a la perla.

Estoy en la terraza de un café, cuya vista da directo a la rotonda de los ilustres jalisciences, el costado de la catedral metropolitana, la avenida Alcalde y un cachito de la plaza de armas, pensando en esta ciudad y en lo distinta que es la vida en cada lugar donde uno la pasa. Guadalajara tiene la extraña cualidad de ser una ciudad llena de construcciones antiguas, comercio en ebullición, mucha gente en todas partes y sin embargo siempre parece estática. He vivido aquí más de un año, la he visitado con frecuencia desde que tenía catorce y la ciudad me sigue pareciendo la misma desde entonces. Cada rincón, cada aroma, cada sabor, cada rostro, parece ser igual y estar donde mismo aunque pasen meses, años, vidas.

Viviendo aquí he sentido la soledad en su máxima expresión, he sabido lo que es realmente no estar cerca de nadie que me conozca un poquito, he conocido la nostalgia de mi tierra de playas vírgenes y de aguas mansas, de calores infernales y gentes de bien. Aquí fue donde descubrí que jamás voy a ser un hombre feliz. Aquí escribí las partes más graves de mi única novela, tuve mi primer dolor de cabeza, me hice adicto a caminar solo y a todas horas distancias kilométricas pensando en nada.

Guadalajara es esa ciudad de la que me supe enamorado desde el principio, pero que, como los matrimonios viejos, termina siendo un cariño reposado, fundado más en los silencios, en la presencia pasiva, incluso en calladas recriminaciones por motivos varios. Ya no vivo aquí, no sé si volveré a vivir alguna vez, mi vida ahora es demasiado parecida a un temblor de tierra para atreverme a apostar por algo, sin embargo estoy seguro de que ya tengo en el alma huellas indelebles de esta ciudad, y que las he de portar y padecer en cualquier otra ciudad del mundo, sin importar si es Guanajuato o Milán, París o Colima, esta ciudad, Guadalajara, será mi referente. Así de adentro se me ha quedado.

1 comentario:

Martin dijo...

Maese como esta?! espero bien!

Asi que anda por Guadalajara? espero se de una vueltecilla por aca su casa ya sabe...

pa juntarnos y recordar viejos tiempos!

No se preocupe que siempre enlas peores adversidades estan los amigos para apoyarlo a uno!

Saludos