08 junio 2008

Sundae

La semana que termina hoy deja noticias tan disímiles como todas las semanas (después de todo, ¿no están las cosas condenadas a ser disímiles?). Las que tuvieron el dudoso honor de mi seguimiento:

El robo de las cenizas de Kurt Cobain.
La razón de mi malsana curiosidad fue, más que nada, por esperar el momento en el que todos los blogueros y mini medios comunicativos dijeran que era todo una broma para que la gente se acordara que había existido Nirvana y que nadie se ha encargado aún de liquidar a Courtney Love, pero que ni al caso, que las cenizas no habían sido robadas sino comidas por el gato panzón y huevón de la ex-vocalista (¿boca lista?) de Hole.

El resultado del proceso demócrata rumbo a la presidencia gabacha.
La cual seguí porque mi enorme lista de prejuicios hacia la mentalidad del norteamericano promedio me hacía imposible creer que un mulato estuviera aspirando con seriedad a ser candidato presidencial (y eventualmente ganador, secreto a voces). Acepto que sonreí e incluso hice algún aspaviento cuando por fin se dijo que ya era un hecho la candidatura de Barack Obama. Y no por lo que significa para el futuro político de los estados unidos y con ello de méxico, sino por lo que podría representar para al futuro social. Optimista que es uno.

El inicio de la Copa Europea de Naciones.
Ah, el éxtasis infinito de una competencia deportiva entre países cuya superioridad total en la disciplina es universalmente reconocida (si, ya sé que Brasil no está en Europa, pero bueno, proporciones, muchachos, proporciones) debería ser bastante para no tener que justificar el que esta noticia regocije a todos aquellos que tenemos el cromosoma Y al final de nuestra cadena genómica. Claro, conozco ya una decena de casos de femmes que también están felices, pero sus motivos son mucho menos honestos.

El acuerdo de la ONU para el cambio radical en la política para la producción alimentaria.
Lo sé, mis prioridades están mal. Como saben, en días pasados la comisión pertinente de la unión de naciones advirtió que es necesario duplicar la producción actual de alimentos en los próximos cincuenta años. El asunto es que el planeta tiene la capacidad de hacerlo, con la inversión y la estrategia adecuadas. El problema, como siempre, se llama Estados Unidos (¿cómo quieren que los quiera?) y su política mercantilista que los hizo, de inicio, rechazar de plano las propuestas y seguir empecinándose en la destinación de las zonas fértiles y de las cosechas para la producción de combustibles orgánicos. Apenas hace 24 horas que por fin dieron a torcer su bracito y reconocieron que quizá, sólo quizá, los frijoles sean más necesarios que el etanol.

No, señores, no hubo terremoto en Tokio, Tsunami en Tailandia, Demolición no programada en Nueva York. Esta semana las noticias tienen, quién sabe por qué misterioso designio de ese misterioso niño que es dios, un toque de buen humor y de optimismo. Salud.

3 comentarios:

Char dijo...

Oye ¿tú crees que verdad haga falta comida en el mundo? Yo creo que es un problema de distribución que tiene que ver con las políticas mercantilistas... pero bueno.

Gracias por ligar mi blog en el tuyo, honor que usted me hace.

monitor dijo...

Pues mire, señorita Vizzuet, cuando uno se entera que EUA incinera el 30% de la producción neta de sus cosechas para no desinflar los precios; Que México desperdicia la décima parte de su producción total de alimentos por mal manejo de mercancías y que, en resumen, el nudo de la cuerda lo apretamos nosotros, No queda mucho por agregar.

Dante dijo...

Di no al Dumping, el Dumping destruye... y no solo a economías competidoras.